La cantidad de pornografía que se distribuye de forma online es tan grande que contribuye al cambio climático tanto como lo haría un país de tamaño de Bélgica.

Esta ha sido la conclusión a la que han llegado investigadores del centro de estudios francés, The Shift Project. Según los investigadores, los vídeos que se cuelgan en Internet provocan la emisión de toneladas de CO2. En concreto, han estimado que emiten unos 300 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año.

De todos estos vídeos que se encuentran colgados en la red, casi una tercera parte corresponde a vídeos de contenido pornográfico.

Para llegar a esta conclusión, los responsables del estudio han calculado la cantidad de energía que es necesaria para transportar todos los datos y para reproducirlos desde los diferentes dispositivos.

Para ello utilizaron cifras promedio globales de las emisiones de carbono que conlleva la generación de electricidad. Sin embargo, en estos cálculos no se tiene en cuenta la retransmisión de vídeos en directo como, por ejemplo, las viodellamadas o las webcams, que constituyen otro 20% del flujo global de los datos.

La incorporación de altas calidades en los vídeos y del 8K hará que estas emisiones crezcan aún más. Así como también las plataformas de juegos online en streaming se sumarán a esta problemática.

Como medida para limitar este tipo de emisiones, los autores del estudio proponen evitar que se reproduzcan automáticamente y no transmitir vídeos en alta definición cuando no sea necesario.

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