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CÓMO REDUCIR AL MÁXIMO ESTE PORCENTAJE

Lo dice la ciencia: En fútbol, la mitad de los goles son “de chiripa”

Un estudio reciente realizado en Alemania lo confirma: Un 44% de los goles no son planificados, sino producto de la suerte. José Manuel López Nicolás, catedrático de bioquímica y biología molecular nos explica cómo va cambiando ese porcentaje.

La ciencia del fútbol

EFE La ciencia del fútbol

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En noviembre de 2012, se enfrentaron Suecia e Inglaterra en un partido amistoso que ternaron ganando los primeros por 4 a 2. Los cuatro tantos escandinavos fueron obra de un mismo jugador, Zlatan Ibrahimovic, y uno de ellos ha pasado a la historia como uno de los mejores del deporte. Desde más de 30 metros y con la portería a la espalda, el sueco realizó una pirueta para transformar un rechace en un gol. Obviamente quiso hacerlo, pero el resultado… ¿fue de chiripa?

En el fútbol, ​​el azar se define como acciones o situaciones que ocurren durante el juego que no se pueden planificar y, por lo tanto, son difíciles de entrenar. Los tiros desviados, los balones que rebotan en el poste, luego en un jugador y entran a portería o los goles que son asistidos sin querer por un defensor. Incluir estos factores aleatorios en las rutinas de entrenamiento es imposible.

Lo que sí puede hacerse, según un reciente estudio publicado en Journal of Sports Sciences, es determinar cuánto influye la suerte en los goles. Para ello, un equipo liderado por Daniel Memmert, analizó un total de 7.263 goles marcados en la Premier League inglesa en las temporadas 2012/13 a 2018/19. Se trata del mayor estudio de Big Data hasta la fecha, sobre el azar como factor en el fútbol profesional.

Para poder cuantificar la aleatoriedad en el fútbol identificando el azar y su influencia en el proceso de gol, se seleccionaron seis variables básicas, entre las que se incluyen goles tras un rebote, tiros de larga distancia, tiros desviados o goles creados por errores defensivos como, por ejemplo, goles en propia meta. Además, el estudio tiene en cuenta nueve variables situacionales adicionales, que incluyen la temporada, el día del partido, la ubicación del partido, la situación del partido, el número de goles o la fuerza del equipo.

Los resultados mostraron que un 46% de los segundos tantos en un partido tenían un vinculo con la suerte. También identificaron que los equipos más débiles son los más propensos a los “goles de chiripa” y que estos son más frecuentes cuando el marcador está igualado. Pero resulta interesante también señalar que la proporción de goles fortuitos ha caído del 50% al 44% durante las siete temporadas analizadas. “Esto podría deberse al hecho de que la preparación de los partidos se está volviendo cada vez más profesional y basada en datos – señala Memmert en un comunicado de la universidad –. O que los jugadores se están capacitando mejor tanto técnica como tácticamente”.

A este respecto, José Manuel López Nicolás, catedrático de bioquímica y biología molecular de la Universidad de Murcia y autor del reciente 'La Ciencia de los Campeones', señala que la diferencia que se puede ver entre los equipos más débiles y su buena suerte y los equipos más fuertes y una menor probabilidad de goles afortunados tiene que ver con las matemáticas, pero no como dicta el estudio. Y que es lógico que los porcentajes estén descendiendo.

“Guardiola, por ejemplo – explica López Nicolás – cuando estaba en el F.C. Barcelona, disponía a sus jugadores en diagramas de Voronói. Dividía cada zona del campo en tantas regiones como jugadores de su equipo colocaba en esa zona del césped. Esto permitía que los jugadores culés tuvieran siempre varias opciones de pase. A eso hay que sumarle que una vez enviado el pase, el jugador se movía hacia otro lugar, para dar una nueva opción de pase. Era un esquema muy bien aprendido y que daba poco lugar a lo aleatorio. Por eso aquel equipo ganó tantos títulos. Pero los rivales aprendieron el juego y cómo contrarrestarlo. A medida que la condición física es más importante y la ciencia ocupa un lugar de mayor peso en el deporte, es lógico que la fortuna tenga menos que ver con el resultado”.

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