¿Cabe la posibilidad de que aún desconozcamos órganos del cuerpo humano? Un estudio reciente de la Universidad de Nueva York parece sugerir que sí.

Investigadores de esta institución han descubierto el "intersticio" (bautizado como "interstitium", en inglés), una red de compartimentos que "habría pasado desapercibida por el método estándar de visualización anatómica". Es decir, no se había podido apreciar hasta ahora a través de instrumentos como el microscopio.

El intersticio no se había podido apreciar a través del microscopio

Se trataría de un "órgano" situado por debajo de la capa superficial de la piel, así como en tejidos del intestino, pulmones, músculos, venas y arterias. Hasta ahora, se creía que estas capas del cuerpo eran densos tejidos conjuntivos, pero los autores del descubrimiento han identificado una red de compartimentos rellenos de líquido linfático.

Desde hace tiempo se conoce que algo menos de la mitad del líquido del cuerpo humano es intersticial, o dicho de otro modo, son fluidos que se encuentran en el espacio entre las células. El nuevo estudio propone considerar esta red como un órgano de pleno derecho, al igual que, por ejemplo, la piel.

¿Por qué habría pasado desapercibido y cómo se ha identificado?

Los investigadores de la NYU afirman que estos espacios no se habían apreciado anteriormente debido al estricto proceso de observación de tejidos con el microscopio. Este sistema, que implica un tratamiento químico y mecánico previo de las muestras, permite apreciar al detalle estructuras celulares, pero impediría el análisis correcto de los fluidos.

El nuevo estudio utiliza una novedosa tecnología denominada endomicrospia láser confocal basada en sonda. Este método combina la endoscopia (que consiste en introducir cámaras en el cuerpo mediante tubos) con un láser que ilumina los tejidos y permite registrar los patrones alumbrados mediante sensores. La gran ventaja de esta técnica consiste en una mayor facilidad de observar tejidos vivos al microscopio.

Ilustración del "intersticio", un posible nuevo órgano del cuerpo humano | Courtesy of Mount Sinai Health System

El primer contacto con el intersticio se produjo en 2015 cuando se empleó esta tecnología para observar el desarrollo de un cáncer en un paciente del Beth Israel Medical Center. Los médicos identificaron las cavidades intersticiales a través de la endoscopia, pero al realizar la biopsia del mismo tejido, la red dejó de ser visible al microscopio.

¿Qué implicaciones tiene este descubrimiento para la medicina?

El reconocimiento del intersticio como órgano afectaría directamente al estudio de todos los aparatos del cuerpo, así como a la investigación de los mecanismos de la mayoría de enfermedades.

Los investigadores consideran, por ejemplo, que esta capa de líquido en movimiento explicaría por qué el cáncer se extiende con tanta rapidez. Al alcanzar esta red, las células malignas podrían transportarse por todo el cuerpo como si de una autopista se tratase.

Según los investigadores, la observación del líquido intersticial "podría convertirse en una poderosa herramienta para elaborar diagnósticos".

Las primeras teorías apuntan a que la función principal del intersticio sería absorber el impacto del movimiento cotidiano de órganos, músculos, venas y arterias. De esta forma se evitaría la rotura de tejidos por contracciones y fricciones.