El sapo bufo o incilius alvarius suele vivir en en el estado de Colorado, en Estados Unidos. Sin embargo, el veneno que este anfibio produce es utilizado en algunos ritos de sanación, por lo que su estado de conservación está bajo preocupación menor por la explotación creciente de la sustancia que produce.

El veneno que segrega este sapo es extraído de sus glándulas parótidas y contiene 5-MeO-DMT, una peligrosa droga psicodélica. Además de esta sustancia, dicho veneno también contiene bufotenina, un elemento con efectos alucinógenos derivados de la serotonina. En el pasado, el veneno del sapo bufo ha sido usado por chamanes para rituales de sanación, que lo consumían inhalando su vapores.

¿Qué pasa cuando se consume el veneno del sapo bufo?

El veneno del incilius alvarius es segregado del animal y consumido en forma de cristales que se queman y se inhalan los vapores que este despide. Cuando se consume, el efecto psicotrópico varía en cada persona que lo inhala.

Cuando se consume, este veneno actúa de forma inmediata y sus efectos suelen durar, habitualmente, un máximo de 20 minutos. La intensidad de los mismos variará del consumidor del veneno, ya que esta sustancia puede afectar únicamente con risas o leves alteraciones.

Sin embargo, en algunos casos puede ocasionar alteraciones graves en el organismo, que incluso podrían producir infartos o, en el peor de los casos, la muerte de la persona que lo consume.

El veneno del sapo bufo tiene un efecto más intenso que el de la ayahuasca, ya que sus síntomas se presentan con más intensidad e inmediatez. Es, sin duda, una de las sustancias alucinógenas más peligrosas y potentes que se encuentran en la naturaleza.