No es habitual que se produzcan terremotos en las estrellas de neutrones con alta actividad magnética o magnetoestrellas, reminiscencias de la explosión de grandes supernovas. Hasta ahora, solo se habían detectado señales sísmicas en tres ocasiones (en 1979, 1998 y 2004) y solo en las dos últimas se observó una vibración real.

En 2009, el telescopio de rayos gamma del satélite Fermi (de la NASA) detectó una explosión de alta energía procedente de una de estos cuerpos celestes. Tras analizar los datos, un equipo de astrofísicos ha descubierto que incluían señales sísmicas de características semejantes a las registradas anteriormente.

El hallazgo en 2009 de estas ondas en pequeñas erupciones que sí son frecuentes abre la puerta a la recolección de nuevas evidencias para entender cómo se comportan las estrellas de neutrones. “El telescopio GBM –de Gamma-ray Burst Monitor­– es la herramienta perfecta para llevar a cabo esta labor”, ha señalado Anna Watts, una de las científicas de la Universidad de Amsterdam que ha participado en la investigación.

Mientras que el campo magnético de las estrellas de neutrones tiene una actividad un billón de veces superior al de la Tierra, los magenatares o magentoestrellas las superan con hasta mil veces más actividad. Hasta la fecha solo se conocen 23 de ellas. El que estalló en 2009 fue el SGR J1550−5418, descubierto por el observatorio Einstein de la NASA y situado en la constelación de Norma, a 15.000 años luz de nuestro planeta.