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Un nuevo estudio dice que los exoplanetas de TRAPPIST-1 podrían ser rocosos

Los planetas del sistema solar gemelo al nuestro podrían albergar 250 veces más agua que los océanos de la Tierra

Un nuevo estudio ha revelado que, la composición de los siete planetas que orbitan a la cercana estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, es básicamente rocosa y que, potencialmente, algunos podrían albergar más agua que la Tierra.

Los exoplanetas de TRAPPIST-1 podrían tener 250 veces más de agua que la Tierra

ESO Los exoplanetas de TRAPPIST-1 podrían tener 250 veces más de agua que la Tierra

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Ciencia para TecnoXplora | Madrid
| 05.02.2018 17:25

“La densidad de los siete planetas que orbitan alrededor de la estrella TRAPPIST-1, que ahora se conoce con mucha más precisión, sugiere que algunos de ellos podrían tener hasta un 5% de su masa en forma de agua, aproximadamente 250 veces más que los océanos de la Tierra”, explica en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO).

En su nota afirman que los planetas más calientes –aquellos más cercanos a su estrella- son propensos a tener densas atmósferas de vapor, y los más distantes probablemente tengan sus superficies heladas.

Así, el cuarto planeta es el más parecido a la Tierra, tanto en tamaño, densidad o cantidad de radiación que soporta de TRAPPIST-1.

Sería este exoplaneta el más rocoso de los siete y con mayores posibilidad de albergar agua líquida.

Los planetas que hay alrededor de la débil estrella roja TRAPPIST-1, a sólo 40 años luz de la Tierra, fueron detectados por primera vez en 2016 con el Telescopio TRAPPIST-sur, instalado en el Observatorio La Silla de ESO.

Durante el año siguiente se llevaron a cabo otras observaciones, revelando que no había menos de siete planetas en el sistema, cada uno de un tamaño parecido al de la Tierra. Se llaman TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en el sentido en el que aumenta la distancia de la estrella central.

Ahora se han llevado a cabo más observaciones, y un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm, de la Universidad de Berna (Suiza), ha aplicado métodos de modelado informático muy complejos a los datos disponibles y ha determinado las densidades de los planetas con mucha más precisión

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