Un teléfono como el que llevas en el bolsillo puede ser el primer científico cibernético que detecte vida en otro planeta. Ese es el objetivo de un equipo de astrobiólogos de EEUU, España y otros países que usan teléfonos móviles para tomar fotografías del terreno y detectar en ellas indicios de vida. Lo llaman el Astrobiólogo Cibernético y uno de los primeros lugares donde se probó el sistema fueron los campos de Rivas Vaciamadrid, un municipio al sur de la capital que tenía las condiciones perfectas para ensayar el sistema.

“Elegimos Rivas porque estaba muy cerca de nuestro centro de investigación en Torrejón de Ardoz y porque tenía zonas con sedimentos de yeso de 40 metros de alto”, explica Patrick McGuire, un experto en astrobiología que actualmente trabaja en la Universidad Libre de Berlín y que anteriormente trabajó en el Centro de Astrobiología de Madrid, en Torrejón.

La búsqueda de vida en otros planetas aún se hace a ojo (humano). Los robots como Curiosity, el vehículo de la NASA que lleva más de 450 días explorando la superficie de Marte, toman miles de imágenes que se amontonan en los ordenadores de los científicos. Son ellos los encargados de buscar en ellas rastros dejados por el agua, minerales asociados con esta o incluso vida en forma de líquenes. Cuando algo resulta interesante se selecciona para ser estudiado en más detalle.

El equipo de McGuire aspira a que su Astrobiólogo Cibernético sea capaz de hacer una primera batida de miles de imágenes tomadas in situ y seleccionando aquellas en las que pueda haber rastros de vida. Este tipo de filtros permitirían a robots como el Curiosity avanzar mucho más rápido, ya que se iría justo a las zonas más interesantes y además se reduciría mucho el volumen de datos enviados a la Tierra.

El sistema, descrito hace unos días en un estudio publicado en arXiv, consiste en un teléfono inteligente convencional que toma las imágenes y las manda a un portátil también convencional por Bluetooth. El ordenador lleva un software programado para identificar patrones ya vistos o novedades de color que, por ejemplo, delaten la presencia de agua o líquenes. Eso es lo que ha demostrado poder hacer este instrumento en Rivas Vaciamadrid y otros ensayos llevados a campo en Utah y Virginia (EEUU).

El sistema puede detectar patrones de similaridad entre imágenes con un margen de acierto de hasta el 91%. A la hora de detectar patrones nuevos, el porcentaje es más bajo (64%), pero aún así prometedor para tratarse de un prototipo.

Uno de los próximos objetivos del proyecto, en el que han participado varios investigadores españoles, es crear una aplicación para prescindir del ordenador portátil, lo que permitiría detectar rastros de vida con el propio teléfono. Pero aún queda tiempo para que los futuros robots que exploren otros planetas encuentren vida con un móvil.

Por ejemplo, aún hay que aumentar el número de imágenes analizables con una sola batería hasta llegar a unas 100. Es algo viable si se sigue usando un portátil para analizar las imágenes pero no tanto si es el propio teléfono el que debe hacerlo. Por otro lado, usar solo el teléfono reduciría considerablemente el espacio necesario en una futura misión, algo muy práctico teniendo en cuenta que cada kilo enviado a la órbita baja de la Tierra cuesta unos 1.600 euros y que para llegar a Marte, por ejemplo, hay que recorrer unas 200.000 veces más distancia. Por eso, McGuire se lo toma con calma. “Puede que lleve entre cinco o 10 años llegar a tener un software adecuado para poder enviar el instrumento a Marte”, señala.