Aunque el cometa Halley solo puede verse desde la Tierra una vez cada 75 años, el polvo que deja tras de sí en su trayectoria nos brinda dos lluvias de estrellas anuales: las primaverales Eta Acuáridas (en mayo) y las otoñales Oriónidas. Estas últimas alcanzan su máximo la noche del día 21 de octubre.

Cuando la Tierra atraviesa la nube de restos del Halley, nuestra fuerza gravitatoria los atrae hacia la superficie. “Los pedazos del cometa que golpean la atmósfera nos permitirán ver alrededor de una docena de meteoros por hora”, ha asegurado Bill Cooke, investigador de la NASA. No obstante, pueden llegar a observarse hasta 20 meteoros por hora.

La lluvia de estrellas recibe su nombre en honor de su procedencia: la constelación de Orión. No hace falta ningún equipo especial para observarla y, pese a que la luna está en cuarto creciente, no supondrá un impedimento para disfrutar del evento.

Esta es la última oportunidad para admirar el espectáculo proporcionado por la cola del cometa Halley en 2015. Para volver a hacerlo habrá que esperar hasta mayo del año que viene.