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ANTE EL PROBLEMA QUE REPRESENTAN

Un láser desde la ISS destruirá la basura espacial

Miles de objetos orbitan la Tierra a velocidades endiabladas y suponen un enorme peligro para nuestros satélites. Pero pronto podrían dejar de ser un problema.

Montaje de Kurioso con la ISS y el rayo láser

Wikipedia Montaje de Kurioso con la ISS y el rayo láser

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La agencia espacial norteamericana tiene catalogados más de medio millón de objetos de entre 2 y 10 centímetros de tamaño que orbitan sin control alrededor de nuestro planeta. La velocidad media de estos objetos es de 30.000 kilómetros por hora.

Para que te hagas una idea, la bala de un revólver del calibre 22 sale disparada a 1.148 km/h. El choque de un fragmento de tan solo 4 centímetros podría destruir por completo un satélite. Por eso el catálogo es importantísimo: para poder planificar y vigilar las órbitas en los futuros satélites o misiones espaciales.

El aumento de este basurero espacial es exponencial. Actualmente hay más de 3.000 toneladas de basura en órbita baja que no suponen un peligro para la Tierra porque se desintegran al caer a la atmósfera, pero sí para proyectos y misiones espaciales.

La Estación Espacial Internacional (el objeto más grande en órbita construido por el hombre) está protegida con un blindaje que le permite sobrevivir a impactos de objetos de hasta un centímetro. Nada más.

Pero éste es un quebradero de cabeza con fecha de caducidad: si no se pueden catalogar todos los objetos, habrá que empezar a destruirlos.

Para poder controlar los impactos de objetos mayores sin tener que variar trayectorias, la NASA ha planificado la instalación de un potente láser que empujaría a los objetos sacándolos de la órbita de impacto y desviándolos hacia la Tierra para destruirlos.

El láser sería parte de una ‘Coherent Amplification Network' (CAN), es decir, un haz de láseres más pequeños que al unirse formarían un plasma a 10.000 pulsos por segundo. El pulso provocaría una explosión cada décima parte de una mil millonésima de segundo, lo que podría desplazar los escombros hasta 100 kilómetros fuera de su órbita original.

Las primeras pruebas tendrán lugar en las misiones de la ISS de 2017 o 2018. Un láser de 100 pulsos por segundo será el encargado de iniciar las tareas de basurero espacial. Si el sistema funciona, se construirá el CAN a toda potencia.

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