En diciembre, tiene lugar la lluvia de estrella de las Gemínidas, que se produce entre los días 7 y 17 de diciembre y que tiene su máximo hoy, la noche del 13 al 14 de este mes.

Esta lluvia es la más espectacular del año por tres motivos fundamentalmente: la periodicidad de su cuerpo progenitor, la densidad de las partículas que la producen y la climatología.

El cuerpo progenitor o cuerpo que genera esta lluvia de meteoros no es otro que el (3200) Phaeton, un objeto cuya órbita alrededor del Sol dura algo más de tres años, por lo que cada poco tiempo se renueva el tubo de residuos -o tubo meteórico- que, en definitiva, cuando la Tierra atraviesa ese tubo son las partículas que lo componen son las que generan la lluvia de estrellas.

Esto tiene la consecuencia de que el número de estrellas fugaces que se pueden ver es bastante elevado. Si bien es cierto que esta lluvia tiene una actividad teoría de 120 meteoros/hora, según el IMO (Internacional Meteor Organización), en los años 2013 y 2014 esta lluvia nos dejó 134 y 253 meteoros/hora, respectivamente.

A diferencia de los cuerpos progenitores de la mayor parte de las lluvias de estrellas, el (3200) Phaeton no es un cometa, sino un asteroide, por lo tanto las partículas que se desprenden en este caso son más densas que las que deja cualquier objeto cometario. Ello provoca que la fricción en la entrada atmosférica sea mayor y el frenado atmosférico sea más acusado, por lo que los meteoroides generarán estrellas fugaces más brillantes y más lentas que las observadas en otras lluvias de meteoros.

La climatología también suele ser favorable porque, suponiendo que no haya nubes, las temperaturas nocturnas suelen ser muy frías y esto hace que las turbulencias atmosféricas se reduzcan al máximo, teniendo un cielo mucho más limpio. Eso sí, si se despeja la niebla de estos días...

El único "contra" que tendremos este año será la presencia de una Luna llena gigante o tercera superluna del año, que hará que nos perdamos los meteoros más débiles, pero aun así las Gemínidas siempre merecen la pena.

Así que olvídate de telescopios y prismáticos y agarra un buen abrigo porque será tu mejor aliado para disfrutar de una noche de Gemínidas.

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