El proyecto de que un astronauta llegue a Marte siempre se ha sostenido en que una nave despega de nuestro planeta, dotada del suficiente combustible como para recorrer el sistema solar, hasta adentrarse en el planeta rojo.

Sin embargo, un nuevo estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) podría hacer cambiar los planes de futuras misiones, obviando ese rumbo sin escalas desde la Tierra al planeta vecino.

Desde que comenzó en los años 60 la carrera espacial, los lanzamientos siempre se planearon bajo dos posibles estrategias: el arrastre o el repostaje. Por ejemplo, en la conquista de la Luna de las misiones Apolo, la NASA optó por la primera opción; es decir, sobrecargar de combustible la nave para alunizar en nuestro satélite.

La segunda opción, más contemporánea, es la que ejecuta con regularidad la Estación Espacial Internacional, que no es otra que la del reabastecimiento de la nave en el mismo espacio.

Esta alternativa es la que maneja una investigación del MIT para crear un modelo matemático que podría revolucionar las misiones espaciales. En síntesis, es que nuestro satélite se convierta en una especie de lanzadera de tanques de gasolina para las naves con destino a Marte.

“Algunos estudios sugieren que el suelo lunar y el hielo en ciertos cráteres de la Luna pueden convertirse en combustible. El grupo del MIT ha encontrado que desviar el rumbo hacia la Luna para abastecerse de combustible una nave reduciría la masa de una misión sobre el lanzamiento en un 68%”, explican los científicos.

Uno de los factores que encarece enviar una nave al espacio es el peso de la misma, dado que dicha masa hace que la resistencia a la gravedad sea mayor o menor cuando cruza la atmósfera (la velocidad de escape).

Así, los investigadores del MIT aseguran que el camino más óptimo para la conquista del planeta rojo no es tomar rumbo hacia el mundo vecino, sino aligerar la nave para ahorrar costes en su pugna por la gravedad de la Tierra y crear una especie de red de repostajes a lo largo del viaje, con primera parada en la Luna.

“Una planta de producción de combustible en la superficie de la Luna podría lanzar naves con tanques de combustible al espacio hacia la órbita gravitacional. Esos petroleros espaciales luego los recogerían la tripulación con destino a Marte”, añaden en el MIT.

La teoría del repostaje en el espacio no sería la única opción que se aplicara solo para el combustible, sino también para el oxígeno, agua, víveres y resto de necesidades para la misión marciana, según el estudio.

Así, el modelo matemático del MIT mantiene la tesis de crear no solo una ruta de gasolineras espaciales, sino también lugares que sirvan de posadas para el avituallamiento de agua y alimentos.

El MIT no incorpora en su estudio los costes de esta hipotética ‘red de gasolineras’ o ‘posadas espaciales’ a lo largo del trayecto Tierra-Marte. Sí contempla en su tesis la posibilidad de viajes en varias escalas. Una especie de secuencia de misiones de avituallamiento para que la misión humana definitiva pueda realizar varios repostajes antes de avistar el planeta rojo.

Y todo pasa, según se interpreta a partir de estas investigaciones, en regresar primero a la Luna y crear allí toda una estructura de plataformas ‘petrolíferas’ en los cráteres, una red de refinerías en su superficie y lanzaderas de gasolineras flotantes al espacio.