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UNA INCÓGNITA QUE HA DURADO SIGLOS

Desvelan el misterio de una 'estrella invitada' que apareció en 1437

Un estudio internacional resuelve el misterio de una estrella que aparece en unas crónicas coreanas de la primera mitad del siglo XV.

Vista de artista de la explosión de una supernova

NASA's Goddard Space Flight Center/S. Wiessinger Vista de artista de la explosión de una supernova

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En el año 19 del reinado de Sejong el Grande las crónicas recogen la aparición de una “estrella invitada”, según la expresión que usan en el texto, que brilló durante 14 días antes de desaparecer para nunca regresar. La vieron por primera vez el 11 de marzo de 1437, por lo que el misterio tiene más de seis siglos... y no se ha sabido qué sucedió hasta ahora. Al fin los expertos han logrado poner fin al misterio en un estudio publicado en 'Nature'.

Los astrofísicos actuales definirían a esta estrella como una 'nova', pero en esa época no se conocía el fenómeno. Éste se caracteriza porque hay estrellas que viven en pareja y envejecen juntas. Una de ellas muere antes de la otra y se genera lo que se conoce como enana blanca, una especie de cadáver de estrella denso y de color cálido. La compañera de esta enana entra entonces en una edad crítica y se produce una dilatación enorme, convirtiéndose en una gigante roja.

En esta situación, la segunda expulsa materia en dirección a la primera, materia que se organiza con forma circular girando en torno a la enana blanca y generando un aumento de presión que provoca que ésta expulse su gas acumulado y dé a luz a una nueva estrella (una nova).

Al contrario que lo que sucede con las supernovas, que explotan, en la enana blanca sólo desaparece el interior, por eso a los astrofísicos tienen interés de conocer la evolución, la recuperación y el traspaso de materia entre las dos estrellas.

Con las indicaciones del texto histórico, aunque no utilicen constelaciones y unidades de medida occidentales, concluyeron que la nova apareció cerca de la estrella zeta de Escorpio, por lo que exploraron y hallaron a la dupla de estrellas responsable de la explosión, algo reconocible por la nebulosa de materia expulsada que la recubre y dura hasta nuestros días.

Así, usaron cuatro telescopios para estudiar las estrellas durante el verano de 2016. Después tuvieron que indagar en archivos astronómicos del siglo XX para ver, gracias a imágenes de 1923, que la pareja no dijo adiós en 1437, ya que se registraron tres ráfagas luminosas en la zona en 1934, 1935 y 1942.

Es cierto que no explosionaron de manera tan potente en las tres últimas ocasiones, pero se produjo lo que los expertos denominan “novas enanas”: golpes de energía que provienen de una expulsión acelerada de materia sobre la enana blanca desde el círculo que la rodea.

Los autores del estudio concluyen que tanto las novas 'de toda la vida' y las novas enanas pueden coexistir en el mismo sistema estelar. Y también afirman que ya se está gestando la reacción termonuclear que hará que en el futuro los astrónomos puedan ver otra explosión similar en la misma zona.

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