Puede sonar algo extraño pero ese es uno de los objetivos que se han marcado en esta investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Osaka, y que busca que los seres humanos empaticemos con este tipo de robots. No sabemos si para superar ese efecto "valle inquietante" que es como se conoce al rechazo que provoca este tipo de androides a medida que su apariencia se hace más y más real o qué, pero lo mismo tienen razón. Esta hipótesis surge en los años 70, enunciada por un científico japonés, y viene a decir que existe un "valle" de mayor o menor positividad en la reacción de las personas ante la presencia de un robot, y cuyo valle es más profundo (negativo) cuanto mayor sea el parecido con el de un ser humano.

Así las cosas, un grupo de científicos japoneses ha pensado que la mejor forma de que empaticemos con ellos es recurrir a la ayuda de un robot con apariencia de niño pequeño, al que han bautizado como Affetto y que es capaz de sentir dolor. O al menos esa es la sensación que nosotros percibimos cuando le vemos realizar esas muecas tan características de cuando tenemos una aflicción que nos lleva por la calle de la amargura.

La hipótesis sobre la que trabajan este grupo de científicos, desde que hace ocho años empezaron con el proyecto, es que sería posible empatizar con el robot si este transmite sensaciones de sufrimiento y, sobre todo, esta percepción se multiplica cuando el sujeto de ese padecimiento es un niño. De esta manera, conectar con Affetto nos permitiría ver con otros ojos a esas criaturas artificiales y superar esa sensación inquietante con la que nuestro cerebro ve a estos androides.

Apoyo físico, y emocional, a otras personas

Tal y como podéis observar en el vídeo, Affetto es capaz de transmitir sensaciones de dolor gracias a los movimientos que puede reproducir con su cara, y que le permiten contraerla para abrir la boca, cerrar los ojos o realizar muecas realmente elaboradas que, sin duda, nos ofrecen una sensación prácticamente real. Pero, ¿qué uso principal podría obtenerse de una tecnología como esta?

Además de permitirnos empatizar con estos androides, una de las grandes aplicaciones llegaría en el campo del apoyo emocional a las personas. Si un robot es capaz de saber qué movimientos, gestos o muecas están vinculados a la sensación de dolor, le será más fácil identificar cuándo un ser humano se encuentra en esas circunstancias para apoyarle, no solo físicamente, sino también emocionalmente.

Para su desarrollo, los investigadores han dotado al rostro de Affetto de un total de 116 puntos de presión que son capaces de generar todos los movimientos faciales que podamos imaginar. Desde fruncir el ceño hasta cerrar los ojos y la boca, etc. Ahora, además de esa cabeza, el proyecto avanza y ya tiene casi preparado un cuerpo completo para el pequeño, con sensores táctiles y todo. Según uno de los investigadores de este proyecto "las deformaciones superficiales son un tema clave para controlar las caras de los androides. Los movimientos de su suave piel facial crean inestabilidad, y este es un gran problema de hardware con el que luchamos. Buscamos una mejor manera de medirlo y controlarlo". Lo dicho, ¿empatizaríais con Affetto?