El vídeo se vuelve brevísimo y social con Vine. Unos 16 billones de fotos se comparten por más de 130 millones de usuarios inmediatamente en Instagram. Y, a la espera de los presumibles cambios que afrontará Flickr en los próximos meses, lo breve, fácil y sencillo se vuelve adictivo.

Ya no se trata de tunear las fotos desde los filtros automáticos, o compartirla en Twitter o Facebook. Ahora, los aficionados a la fotografía móvil buscan más y más. En el territorio de la inmediatez, la siguiente frontera es lo efímero, sobre todo entre los más jóvenes.

Y aquí surge una aplicación creada por dos estudiantes de la Universidad de Stanford, Evan Spiegel y Bobby Murphy. Snapchat permite hacer fotos y enviarlas a una persona o a un grupo, con un breve mensaje.

Sin embargo, lo que ha popularizado entre los adolescentes la aplicación de la mascota fantasma (Ghostface Chillah) es la posibilidad de que las fotografías enviadas se borren en un tiempo récord, desde 1 a 10 segundos.

Sus creadores afirman que ya cuentan con un volumen de 150 millones de fotos al día y, por eso, se está convirtiendo en la app de fotos del momento en Estados Unidos. La aplicación está teniendo bastantes adeptos entre los adolescentes con teléfono móvil, porque piensan que sus fotos son perecederas y no les comprometen cuando envían a sus amigos contenido sensible.

Snapchat asegura que las fotos de cada hiscore –número de enviadas- se autodestruyen después de que el destinatario las reciba. Incluso alertan a su remitente con un mensaje de si su receptor ha hecho una captura de pantalla para conservar la imagen.

No obstante, una investigación destapó que con los conocimientos avanzados necesarios, los usuarios de Android pueden acceder a los metadatos de sus móviles y rescatar los snaps localizando un archivo. Aquí, lo efímero no se borra, sino que se oculta.

Quien destapó esta incidencia fue el investigador forense Richard Hickman, según publicó recientemente The Atlantic Wire. Por este motivo, Snapchat lanzó un mensaje a su comunidad para tranquilizarla y alertar de esta “incidencia”, con cierta -y preocupante- ironía.

“Si alguna vez has tratado de recuperar los datos perdidos [de tu teléfono móvil] o, tal vez, has visto un episodio de CSI, debes saber que con las herramientas forenses correctas, a veces es posible recuperar los datos borrados. Así que..., ya sabes..., tenlo en cuenta antes de compartir algún secreto de Estado”.