En los últimos años Microsoft ha acostumbrado a brindarnos unas grandes actualizaciones, dos al año, que se han convertido también en unos grandes productos de Marketing, que han aumentado el interés de los usuarios por la actualizaciones del sistema operativo. Por tanto muchos nos hemos acostumbrado a esperar estas dos actualizaciones anuales como un gran evento, que parece que no volverá a repetirse en el corto plazo. Tras la gran actualización de mayo de este año, era de esperar otra para el mes de octubre, que suele denominarse “Fall Update” pero parece que de momento no será tal y como la esperábamos.

La próxima actualización será más pequeña

Y podríamos decir también que no tendrá tanta pompa. Actualizaciones menores las ha habido siempre, de hechos prácticamente todos los meses tenemos actualizaciones menores de Windows 10. Ahora bien, Microsoft ha avanzado los detalles de su siguiente gran actualización para Windows 10, esa que deberíamos esperar para después del verano, y hay que decir que supone una importante decepción, si tenemos en cuenta todo lo que nos ha venido ofreciendo el sistema en los últimos meses con este tipo de grandes actualizaciones.

Windows 10 | Microsoft

Ha sido la propia Microsoft quien ha desvelado esta nueva actualización, denominada 19H2, y que es de esperar que llegue alrededor del mes de octubre. Lo sorprendente es que esta vez no debemos esperar grandes cambios y novedades en la actualización. Según el propio blog de Microsoft, debemos esperar mejoras en el rendimiento, en nuevas características empresariales y mejoras de calidad en el uso del sistema operativo. Pero a diferencia de otras veces, no se han avanzado grandes novedades que puedan ser trascendentes, y que le puedan dar un sentido diferente a este tipo de actualizaciones. Curiosamente la mayor novedad de esta actualización será la forma en que se llevará a cabo, y ahí parece que Microsoft sí que quiere darle la importancia que se merece. Todo gracias a una nueva tecnología llamada “Servicing” que hará de las grandes actualizaciones algo mucho más livianas y más fáciles de llevar para los usuarios del sistema operativo. Como sabéis, hasta ahora, cuando recibimos una gran actualización, necesitamos dedicarle cierto tiempo a ella, incluso puede llegar a reiniciar de forma unilateral el ordenador, con el destrozo que ello puede suponer en un momento dado.

Con este nuevo tipo de actualizaciones estas serán similares a cómo funcionan habitualmente las actualizaciones de sistema menores, los parches de los que normalmente ni nos enteramos. Esta ha sido una de las principales quejas de los usuarios de Windows 10, que ahora por fin van a poder disfrutar de unas actualizaciones menos invasivas y más respetuosas con nuestro tiempo. Eso sí, para poder disfrutar de esta nueva manera de actualizar el sistema operativo, necesitamos tener instalado previamente la actualización de mayo, la última de gran calado que ha recibido el sistema operativo. Por tanto, la próxima gran actualización no estará repleta de novedades.