Las aplicaciones de citas nos permiten contactar rápidamente con otras personas y conocer a otras personas (casi) sin salir de casa. Solo hay que elegir a los chicos o chicas que nos gustan y esperar a que ellos hagan lo mismo con nosotros. El problema puede ser que algunos de esos miembros de la red social no vayan con buenas intenciones y que esa noche especial acabe en una agresión sexual. Es por esa razón que desde Tinder llevan una semana anunciando cambios importantes, como la verificación de perfiles y sus fotos, además de instalar un botón del pánico en caso de emergencia.

Esa nueva función, que de momento se implementará en EE.UU., tiene como objetivo que si un usuario de la plataforma se siente amenazado lo pulse para activar un protocolo de asistencia que corre a cargo de Noonlight, una empresa norteamericana que ofrece seguimiento de personas y asistirlas en caso de que se produzca alguna emergencia. Y claro, resulta que para que funcione en colaboración con Tinder tenemos que tener instalada su app en nuestro terminal. De forma separada.

Fuga de datos a otras empresas

A priori no tendría por qué haber ningún inconveniente en que cuando estamos de cita un sábado por la noche, tengamos que llevar la aplicación de Noonlight en caso de alerta. El problema se produce cuando se analiza cuál es la actividad de esa aplicación, externa a Tinder, y todo el tráfico de datos que genera. Dos miembros de Gizmodo lo han rastreado y se han llevado una sorpresa que a buen seguro dejará preocupados a los usuarios que utilicen estas nuevas funciones.

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La primera es que Noonlight comparte los datos del usuario con Facebook y YouTube, además de con otras compañías de terceros de las que no se especifica el nombre. Esto abre una sospecha, seguramente infundada, sobre qué hacen con toda esa información que tienen nuestra, como es el nombre, nuestro número de teléfono o todo lo que almacenemos en el terminal sobre nuestra salud. Ya sabéis, actividad física, datos extraídos de nuestros wearables, etc.

Eso sí, también es cierto que en las condiciones de uso y política de privacidad de Noonlight se deja claro que "podemos compartir información [...] con nuestros socios comerciales, proveedores y consultores de terceros que realizan servicios en nuestro nombre o que nos ayudan a proporcionar nuestros servicios [...] como servicios contables, gerenciales, técnicos, de marketing o analíticos". Así que, ¿es seguro el famoso botón del pánico de Tinder?

La información de referencia va más allá y habla de que el tráfico que produce la app también se desvía hasta otras compañías de terceros de las que no se especifican sus nombres. Tras alguna que otra pesquisa, los periodistas llegaron a la conclusión de que empresas como Branch y Braze también estaban recopilando datos desde Noonlight. Recordemos que estas compañías tienen como principal vocación el análisis de comportamientos para lo que se llama en marketing como retargeting, es decir, impactar a los usuarios que ya han interactuado previamente con una determinada marca. Todo, como siempre, con fines comerciales.

De todos modos, no es una buena noticia que Facebook, YouTube o cualquier otra compañía tenga acceso a esos datos que son tan sensibles como los que se almacenan en apps como Tinder. Veremos a ver si en los próximos días, desde la red social, o la plataforma de vídeos de Google, cuentan qué buscan en una solución como la de Noonlight.