Cuando nuestros hijos son pequeños y utilizan tablets o móviles que les dejamos, es muy común que llenamos los dispositivos con aplicaciones de todo tipo que, en la mayoría de las ocasiones, son gratuitas, pero que dejan de serlo en el instante en el que se convierten en un foco de potenciales ataques hackers gracias a malwares que llevan instaladas en su código.

Algo así le ha ocurrido a Google, que ya el pasado mes de febrero tuvo que enfrentarse a cerca de 790.000 amenazas que eliminó sin contemplaciones de las páginas de su tienda de Android. El problema es que "el mal no descansa" y han vuelto a replicarse las amenazas, esta vez con algunas apps dedicadas al público más joven, que no sabe en muchas ocasiones qué toca y qué consecuencias tiene.

Precisamente, esas aplicaciones gratuitas suelen ser un foco de infección, tal y como han descubierto los investigadores de Check Point, que han desvelado cómo un total de 56 aplicaciones maliciosas han logrado evitar los controles de Google y colarse en millones de dispositivos. De ese total, 24 estaban enfocadas a los más pequeños.

Servían publicidad afectando a la experiencia de uso

Como sabéis, esas aplicaciones gratuitas que tenemos en las tiendas de apps, como la Play Store de Google, se sirven de publicidad para evitar cobrarnos pero, a cambio, tenemos que aguantar vídeos y anuncios que terminan por incomodar si se repiten demasiado. El problema llega cuando el malware está por todas partes y hace imposible que el niño pueda disfrutar de la aplicación, generando clics a cada toque de pantalla que se transforman en ingresos para los creadores del hack.

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Este malware, identificado como Tekya, logró colarse dentro del código de las aplicaciones y, por eso, pasó completamente desapercibido a ojos de Google y sus controles que, según los investigadores, ha quedado completamente en evidencia, por lo que les recomienda repasar de nuevo todos sus protocolos. Tanto es así que en el informe avisan de que "para nosotros, la cantidad de aplicaciones manipuladas y la gran cantidad de descargas que los hackers filtraron con éxito en Google Play es asombrosa", por lo que deducen que la tienda de Android "aún puede alojar aplicaciones maliciosas".

Entonces, si no podemos fiarnos de Google, ¿qué podemos hacer? Los investigadores insinúan que "los usuarios no pueden confiar solo en las medidas de seguridad de Google Play para garantizar que sus dispositivos estén protegidos", por lo que hay que contar con otras medidas alternativas, como apps de protección tales como antivirus.

Aunque en el caso de estas 56 aplicaciones (a han sido eliminadas) el malware solo generaba clics de publicidad continuos, estos códigos pueden mutar rápidamente a otros más peligrosos que minen datos de nuestros tablet o móvil, o que lo secuestren y, en el peor de los casos, lo infecten para dejarlo inutilizable. De ahí la importancia de que los de Mountain View revisen su forma de analizar las potenciales amenazas que podrían esconderse dentro de las miles de aplicaciones que llegan diariamente a la Play Store.