La historia de Andrés Cantó es sorprendente. El joven vive en un pueblo de Alicante y en el patio de su casa ha logrado crear una cueva madriguera que ya casi cuenta con todas las comodidades del mundo. Su obra faraónica empezó hace seis años, cuando tras un enfado con su madre apaciguó su ira en un bancal.

Primero hizo un agujero y se le ocurrió que si seguía cavando podría hacerse una casa en el subsuelo. Así, cavó y cavó durante varios años y ya en 2019 empedró los muros y adobó las paredes. Hace dos años pudo montar su primera instancia con sistema de calefacción y cama incluidas, y durante el confinamiento puso pilares de obra para asegurarse la estructura de la cueva. El resultado es espectacular.

Además, Zapeando ha podido entrevistar al joven que ha explicado cómo comenzó todo. "A los 14 años muchos chavales pegaban puñetazos a la pared y yo pegaba picazos al suelo", ha contado, aunque apunta a que fue un amigo el que le animó y le ayudó a hacerse la cueva que hoy tiene.