El 4 de marzo de 2010, Rodrigo Rato era el flamante presidente de Caja Madrid y acudía a un desayuno en el Club Siglo XXI. Más tarde, ese mismo día, se gastó 2.000 euros con su tarjeta 'black' en un viaje para ir a esquiar.

En aquel momento, Rato era, para el PP, el símbolo del supuesto milagro económico de la era Aznar. Hoy está señalado por el 'caso Bankia' y por el uso de su tarjeta 'black'.

En el Partido Popular, la caída de Rodrigo Rato es la caída de un mito.

Rato ya no es afiliado del PP. Ha puesto tres millones de euros de fianza de responsabilidad civil y se ha quedado sin, al menos, dos sueldos.

El Banco Santander prescindió de él y la inmobiliaria de Caixabank le destituyó. En ambos casos, supuestamente, por las 'tarjetas B' de Caja Madrid. Pero, no todas las empresas han dado la espalda a Rato. El exdirector gerente del FMI sigue siendo consejero de Telefónica para Suramérica.

En el PP no ha costado sólo digerir el asunto Rato. El anterior presidente de Caja Madrid no era del partido, pero venía recomendado.

Miguel Blesa era amigo íntimo de Aznar. Se conocieron mientras estudiaban para inspectores de Hacienda. Ante el juez, sin embargo, Blesa prefirió presentarse como un inculto fiscal.

El juez Andreu le impuso una fianza de 16 millones de euros. Blesa quería que Mapfre, la aseguradora de Caja Madrid, pusiera ese dinero. El juez no admitió esta fórmula, y ya ha comenzado a embargar los bienes de Miguel Blesa.

Los 27 consejeros nombrados por el PP acumulan gastos por más de tres millones de euros. Entre ellos, Blesa y Rato: dos símbolos de la época dorada de Aznar