Los afectados por la crisis de la colza tardaron poco en apuntar al Gobierno. Barrios y pueblos se echaron a las calles al grito de "Gobierno, cabrón, queremos solución". Madres, con sus hijos de la mano, exigían en sus pancartas una respuesta ya.

En los primeros días en los que estalló la enfermedad, el Gobierno de UCD estaba perdido. "Nos encontramos ante algo mucho menos importante que una epidemia de gripe”, aseguró un alto cargo del Ejecutivo.

"Si tú coges los recortes de periódicos de aquella época y coges los del inicio de la pandemia, son similares, parecen calcados. Sé que el Gobierno no lo hizo bien", denuncia Miguel Ángel, víctima de la intoxicación por aceite de colza dulterado.

Al frente del Ministerio de Sanidad estaba Jesús Sancho Rof. Cuando la crisis de la colza arreciaba, quitó importancia al brote diciendo que era más importante la alarma que la propia epidemia.

Una de las declaraciones del ministro fue especialmente polémica, según Diario 16, se refirió al causante de la enfermedad como un "bicho tan pequeño que si cae al suelo se mata".

Aunque años después, Sancho Rof, lo desmintió. Defendió que nunca dijo que fuera un bichito, pero sí aventuró que la enfermedad se debía a una bacteria que, si se caía al suelo, se moría.

"El señor Sánchez Rof fue el primero en opinar sobre nuestra crisis hablando sobre el bichito y metió la pata hasta el fondo", sostiene Carmen Cortés, de la Plataforma de Afectados por el síndrome de Aceite Tóxico.

"Algunos políticos dicen frases sorprendentes para salir del paso, me parecieron desafortunadas", asegura Juan Casado, pediatra que descubrió que el aceite de colza estaba adulterado.

Por otro lado, laSexta Columna habla con una mujer que tras haber consumido aceite de colza adulterado se quedó embarazada y decidió abortar. Lo tuvo que hacer sola en Londres y tuvo que dormir en una habitación con 12 personas. En el vídeo que se incluye a continuación puedes ver su testimonio.