Cuando el guateque estaba de moda, si querías bailar, tenía que sacarte alguien. En su particular fiesta, Isabel Díaz Ayuso había elegido a Ignacio Aguado para mover el esqueleto.

Después del plantón de la presidenta madrileña, Aguado podría no repetir en el siguiente baile. A Ayuso sólo le quedaría una pareja disponible en la fiesta de la derecha: la más alejada del centro de la pista, Vox.

Pero Rocío Monasterio no ha estado del todo satisfecha con los pasos de su socia. Su partido quería retirar las ayudas a los niños que emigran, imponer el pin parental y alejar la celebración del Orgullo del centro de Madrid.

Monasterio no ha conseguido ninguna de esas cosas, pero hay algo en lo que coincide totalmente con Ayuso: seguir menguando los impuestos. Menos impuestos en una de las comunidades que menos gasta en Sanidad por habitante y en la que han aumentado los fondos destinados a escuelas privadas y concertadas un 21,02% en la última década frente al incremento del 5,35% destinado a la pública.

En este contexto, ¿puede Casado vender un partido moderado cuando en el baile sólo queda Vox?

Por otro lado, echando la vista atrás, laSexta Columna repasa cómo fueron los primeros años de Isabel Díaz Ayuso en política. Aunque parecía que ella pasaba desapercibida, su rol cambio radicalmente con Pablo Casado al frente del PP, tal y como recoge el vídeo.