Tras la muerte de Franco, el Partido Comunista, todavía en el exilio, dudaba de que, además de campechanía, el monarca trajera la democracia. Entonces el presidente era Arias Navarro, un prohombre del franquismo convencido de hacer cambios, pero sin pasarse. Su plan era legalizar todos los partidos, menos los separatistas y los que querían "establecer el comunismo totalitario y la dictadura de un partido".

Marcel Camacho, hijo de Marcelino Camacho, asegura que "el Partido Comunista toma la calle porque es la única organización que ha estado trabajando y luchando durante tiempo".

Los comunistas se convirtieron en el motor de las movilizaciones: en la calle y en la cultura.

Sin embargo, en otros sectores la palabra comunista seguía evocando mensajes que el régimen había repetido hasta su último día.

Ese temor empezó a superarse tras la matanza de los abogados de Atocha, vinculados al Partido Comunista. Más de 100.000 personas salieron a la calle para despedirlos en calma. En el multitudinario funeral solo hubo dolor y silencio.

Además, laSexta Columna también muestra cuál fue el gesto de Santiago Carrillo después de que los militares amenazan al Partido Comunista. Puedes verlo en el vídeo que se incluye a continuación.