El padre de Ernesto, militante y exidirigente del PCE, defendió la legalidad constitucional de la República después de estar escondido ocho años en la sierra. El franquismo le dio caza porque fue alcalde de la República. Era maqui y su cadáver fue expuesto en el pueblo a la vista de todos. Su hijo de tan solo 12 años lo vio.

"A mi padre lo llevaron a la plaza del pueblo. Lo miré, estudié su cadáver lo que pude, y a María José, que era una mujer que estaba en la cuadrilla a la que también le dieron muerte ese día. Estaban destrozados los dos, maltratados, habían sido apaleados después de muertos. El cuerpo estaba lleno de cardenales, estaba sucio porque después de muerto le habían echado soga al cuello y lo habían arrastrado. Eso se me quedó grabado para toda la vida", relata Ernesto.

Él heredó años más tarde los ideales de su padre y durante la dictadura luchó por traer la democracia. "Venimos de ser una familia de comunistas, la cuestión comunista es un relato que permanece diariamente en nosotros", explica a laSexta Columna.

Por otro lado, laSexta Columna también muestra cómo tras la muerte de Franco el Partido Comunista se convirtió en motor de las movilizaciones. Puedes verlo en el vídeo que se incluye a continuación.