La primera tentación de Cristo fue... un rubio con bigote. Es la propuesta satírica de una productora brasileña, un Jesús gay que se ha colado en la parrilla de Netflix.

Parece una broma tan inocente como el personaje, pero la todopoderosa plataforma podría tener que pasar por el banquillo, porque un juzgado ha admitido a trámite una denuncia contra Netflix por un delito contra los sentimientos religiosos.

Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, se sienta con laSexta Columna para explicar su denuncia a Netflix. Consideran que ser homosexual es un insulto.

"¿Pero qué necesidad hay de presentar a Jesucristo como homosexual, como un niñato, como un inepto? ¿Qué necesidad hay? Aparte falta a la verdad, porque la historia en ningún momento dice que Jesucristo fuese como lo ponen y aparte es con ánimo de hacer daño", afirma.

Es la última de una lista de denuncias que cada año es más larga. Una drag queen subiéndose a un crucifijo en carnavales, un artista que formó la palabra 'pederastia' con hostias consagradas, una procesión que paseó una vagina gigante o un actor, Willy Toledo, que 'sintió la llamada'.

Todos han acabado en los tribunales por una denuncia de Abogados Cristianos, casos que tienen colgados en su sede como trofeos. "La gente piensa que cuando los cristianos tenemos que poner la otra mejilla es que nos tenemos que poner como un 'punching ball' y que nos den por todos los lados, y no es así", defiende Castellanos.

De momento, todos han acabado absueltos. Aunque han tenido que dar explicaciones en un juzgado, ningún magistrado ha visto delitos contra los sentimientos religiosos. Algo de lo que son conscientes en Abogados Cristianos.

"Hemos perdido muchos -casos-, evidentemente, pero no solo se trata de ganar; se trata de que todo el mundo sepa que cuando se vulnera y se ataca la vida, la libertad religiosa y la familia, nos va a tener enfrente para defenderlo", afirma, echando la vista atrás hasta tiempos de la República y la Guardia Civil.

"Hace unos años en España hubo un ataque masivo, sangriento, a personas por su fe, durante la República y la Guerra Civil, y la gente puede pensar que eso pasó en la guerra, pero es que para no llegar a aquello hay que frenar lo que pasa ahora, no se empieza por quemar una iglesia y torturar a una monja, se empieza faltando al respeto, profanado y se sigue, como una bola de nieve que se hace grande", defiende.