9 de enero de 1959
María Jesús Otero, superviviente de la catástrofe de Ribadelago: "Murieron 144 personas, desde bebes a ancianos de 90 años"
El nueve de enero de 1959 la presa de Vega de Tera reventó. Se liberaron ocho millones de metros cúbicos de agua, que arrasaron e inundaron este pequeño pueblo de poco más de 500 habitantes.

En 1956 se inauguraba la central hidroeléctrica del salto de Moncabrils. En este proyecto trabajaron muchos vecinos de Ribadelago, un pueblecito de 500 habitantes, muchos de los cuales fueron víctimas de aquella presa que fue construida con tanta prisa. Una de las supervivientes es María Jesús Otero, que todavía recuerda lo que vivió la medianoche del nueve de enero de 1959.
"Tenía 10 años, nosotros estábamos acostados durmiendo y, de pronto, yo me desperté porque oí gritos", recuerda María Jesús. "Le dije a mi padre 'papá, la gente está gritando' y él dijo 'la presa ha reventado', no necesitó nada más para saber que era la presa", afirma.
Esa madrugada de enero la presa reventó liberando casi ocho millones de metros cúbicos de agua sobre casas humildes de piedra. Otero cuenta que el agua llegó hasta el pueblo por un cañón de casi 500 metros de desnivel que estaba a unos seis o siete kilómetros del pueblo. "Tardo entre 20 y 24 minutos en llegar", expone.
María Jesús explica que frente a su casa había una vega y esto fue lo que evitó que se los llevara ya que estaba construida sobre un pequeño altozano. "No había luz, la electricidad se había ido, no había luna", recuerda.
"En la tragedia de la rotura de la presa murieron 144, desde bebes de un mes a ancianos de 90 años, solamente aparecieron 28 cadáveres", cuenta. "El mayor dolor que tengo es cómo nos trataron después, o sea, las humillaciones que nos hicieron, pero después y hasta hoy", concluye María Jesús.
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