Gerardo Iglesias fue una figura política en el país. Fue secretario general del Partido Comunista de España, también fue el fundador de IU, pero le recuerdan porque fue aquel político que cuando dejó la política, volvió a la mina. El fundador de IU asegura que tras ser político volvió a la mina porque era su profesión. “Vine de Madrid con una mano adelante y otra detrás y tenía que ganarme la vida, ¿no?  Tenía una  responsabilidad familiar”.

El antiguo diputado recuerda que su regreso a la mina fue duro. “Las pasé canutas, yo eso lo confieso”. Y es que llevaba unos 10 años dedicándose a la política sin “dar palo al agua” en el terreno físico  y volver a picar carbón  fue muy sacrificado: “Lo pasé realmente mal”, asevera.

"La corrupción afinca sus profundas raíces en la forma en que se hace la Transición"

Además, no se lo pusieron fácil. El expolítico explica que los mineros trabajan a destajo y pagan por lo que avanzan. Sin embargo, hay veces que la explotación no reúne condiciones para estar a destajo, y trabajan a jornal, cobrando el promedio que hayan trabajado a destajo. Pero como él llevaba años sin trabajar en la mina, le pagaban el promedio del pozo. “Una miseria. Me puteaban bastante”, comenta.

El exsecretario general del Partido Comunista de España ha sido crítico con la Transición que se hizo en España.  Es más, asegura que el descrédito, la corrupción… es culpa de esa mala transición que denuncia. “La corrupción generalizada que existe hoy en este país asienta o afinca sus profundas raíces en la forma en que se hace la Transición. Toda dictadura es corrupta por naturaleza. Se pasa de aquel sistema político a un régimen constitucional, pero no se modifica nada del aparato del Estado anterior”, comenta.

Iglesias denuncia que se sigue funcionando con los mecanismos del anterior régimen y “de aquellos polvos  llegaron estos lodos”, comenta. De ahí, los numerosos casos de corrupción que vive hoy en día España. “Corrupción puede haber y, de hecho, hay en todas partes, pero a la escala en que se produce la corrupción en este país sólo se explica porque ha encontrado un caldo de cultivo muy apropiado”, asevera.