Pesadilla en la cocina viaja a Alicante y visita el Hot Beach, un negocio que abrió hace tres años con una magnífica ubicación en el puerto de la ciudad. El local tiene una enorme variedad de usos, desde ser restaurante al uso a local de eventos o, incluso, discoteca. Y es que los fines de semana, el Hot Beach sobrevive con las despedidas de solteros y demás eventos pero entre semana apenas tiene clientes.

Además, los empleados tiene claro que pocas cosas funcionan en el Hot Beach ya que los electrodomésticos apenas marchan bien, el cocinero es en realidad albañil, los camareros no son profesionales y la pareja del dueño, según sus trabajadores, no funciona como socia. Además, los gritos, las broncas y los problemas entre ella y el resto de empleados junto con la falta de organización y la aparición de cucarachas termina por producir un auténtico caos

Todo ello ha llevado a que una pareja que se casa en el Hot Beach esté desesperada al ver que su boda puede resultar un desastre y es que a tan solo cinco días de la ceremonia, la novia se derrumba en un mar de lágrimas al probar los platos, pero Alberto Chicote se compromete a ayudarles.

Además, el chef de Pesadilla en la cocina prueba la comida del Hot Beach. Uno de los platos es la hamburguesa 'momia', con queso de cabra. "Vaya puta mierda", valora Alberto Chicote, aunque coincide en cómo han denominado al plato.

El chef de Pesadilla en la cocina echa un vistazo a las cámaras del Hot Beach y se lleva una sorpresita. Alberto Chicote se topa con los postres eróticos de chocolate que utilizan en despedidas y reciclan para otros postres: unos penes de chocolate 'reciclados'. "¿La gente los muerde y los volvéis a poner?", pregunta alucinado.

Después de este complicado momento, Alberto Chicote es testigo de un servicio protagonizado por las despedidas en el Hot Beach en el que en la cocina no dan abasto y los clientes se empiezan a quejar. Las justificaciones de Juanma, el dueño del bar, calientan al chef de Pesadilla en la cocina: "No das de cenar, das de mierda".

Además, el propietario del restaurante Hot Beach le enseña a Alberto Chicote a hacer patatas fritas y croquetas congeladas. El chef agradece las lecciones enormemente con un irónico mensaje.

El caos vivido en la sala del Hot Beach pasa factura a Juanma, ya que, además, tiene problemas de salud. El propietario se sincera con Alberto Chicote, confesándole que su padre murió en el negocio y tiene miedo que a él le pase: "Mi padre cerró el bar y murió a pie del cañón".

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Además, el dueño del local no cuenta sólo con la plantilla en cocina, sino también con una "amigas" de la familia: unas cucarachas que campan a sus anchas por el restaurante. Chicote alucina pepinillos en el Hot Beach.

Tras este momento, el equipo de Pesadilla en la cocina reforma el Hot Beach y lo transforma en el Gold Beach. Un restaurante más "chic", con temática disco y con un menú que ha cambiado al menos sus postres eróticos.

El chef Alberto Chicote se enfrenta a un nuevo reto en Pesadilla en la cocina: preparar el servicio para una boda. Sin embargo, Olga, prefiere disfrutar de la fiesta que trabajar al lado del su pareja y del cocinero madrileño.

Por último, llega la hora del corte de la tarta nupcial y Alberto Chicote quiere aportar su granito de arena a la boda y aparte de llevar el servicio regala a los recién casados una chaquetilla propia del chef de Pesadilla en la cocina.