Ventanas abiertas, volumen de la voz, mascarilla... Son algunos de los factores que, según un modelo matemático desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), pueden determinar las opciones de contagio en nuestras comidas y cenas esta Navidad.

Dicha herramienta tiene en cuenta los factores que influyen en el riesgo de transmisión aérea del COVID-19 en espacios interiores para estimar cuánto tiempo podemos permanecer sin contagiarnos.

Para establecer estos periodos "seguros", se tienen en cuenta también otras variables, como los metros cuadrados que tiene el espacio, la ventilación, el número de personas presentes o el tipo de mascarillas que llevan.

Probamos el modelo matemático

Así, si partimos de la base de una cena con 10 comensales en la que uno de ellos tiene coronavirus, si tenemos las ventanas abiertas, hablamos a un volumen normal y llevamos mascarilla, tardaríamos 71 minutos en salir de la zona de riesgo bajo de contagio: es decir, este es el tiempo que tendríamos para cenar sin peligro.

Pero, ¿qué pasa si nos quitamos la mascarilla? En este caso, el tiempo se reduce a tan solo 14 minutos para cenar sin riesgos. Si cerramos las ventanas, el margen se reduce a 12 minutos. Si hablamos alto, nos quedamos con solo nueve minutos sin riesgo.

¿Y si fuéramos seis comensales en vez de 10? Con las ventanas abiertas, mascarillas y volumen normal, tenemos dos horas para cenar con riesgo mínimo. Sin mascarilla, este tiempo se reduce a 21 minutos; 17 si tenemos las ventanas cerradas y solo 13 si hablamos alto.