Los temporales como el causado por la DANA de las últimas horas suelen pasar factura una y otra vez a las mismas zonas, pero ¿por qué?

El periodista Luis Sanabria explica en Más Vale Tarde que todo empieza con las llanuras de inundación, aquellas zonas adyacentes a ríos y riachuelos que son susceptibles de desbordarse. Siempre están ahí, pero el problema es cuando los seres humanos interfieren en ellas.

En esta ocasión, algunas de las imágenes más escalofriantes del agua arrasando con todo a su paso llegan desde Cobisa, en Toledo. Un pueblo que tiene una peculiaridad geográfica: está atravesado de norte a sur por el Arroyo de la Degollada, desbordado ahora por las fortísimas lluvias. Las áreas adyacentes son llanuras de inundación y deberían estar liberadas: no debería haber nada construido allí.

El segundo ejemplo es Guadamur, también en la provincia de Toledo, a 13 kilómetros de Cobisa. Allí hace 30 años hubo unas inundaciones parecidas a las registradas esta semana. La calle principal de este pueblo recoge todo el agua de la zona y la localidad está más baja que sus alrededores, con lo que el agua tiende a terminar en sus calles.

Su alcaldesa, no obstante, afirma que en la localidad no hay "problemas de construcción urbanística en ningún caso", sino que lo que ha ocurrido "es una gran cantidad de agua caída en muy poco tiempo". Sin embargo, si observamos su mapa, también se trata de un pueblo atravesado por un arroyo, en este caso el de la Dehesa Nueva. Las zonas adyacentes son también llanuras de inundación y deberían estar despejadas de construcciones.

Otro epicentro de los destrozos causados por esta DANA ha sido Alcanar, en Tarragona. En este caso, la localidad tiene la peculiaridad de que es una zona costera, característica que acrecienta el riesgo de inundación. Además, es un pueblo construido sobre flujos fluviales que desembocan en el Mediterráneo. Son zonas que deberían estar muy controladas porque son de altísimo riesgo de inundación, terreno pendiente que, unido a las torrenciales lluvias, explican los brutales desperfectos allí sufridos. Una situación geográfica muy similar a la de Águilas (Murcia).

¿Hemos construido entonces donde no debíamos? En los dos últimos siglos el 90% de las llanuras de inundación de España han sido totalmente alteradas, bien por el enderezamiento de los ríos, el uso de aguas agrícolas o, sobre todo, por la construcción.

Lo grave es que esto se sabe: el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI) recoge que Cobisa es una zona de riesgo, sobre todo en el recorrido del citado Arroyo de la Degollada. En nuestro país se estima que hay unas 50.000 construcciones sobre cauces de ríos, torrentes, ramblas, arroyos... llanuras de inundación sobre las que no se debería haber edificado.

¿Qué dice la ley? El Plan Hidrológico Nacional establece que el Ministerio de Medio Ambiente promoverá convenios con las Administraciones para eliminar las obras realizadas en cauces y zonas inundables de riesgo, algo que no se cumple.