Los restos de Franco han sido exhumados del Valle de los Caídos. La familia, un forense, los operarios y la ministra de Justicia han presenciado el momento histórico.

El féretro salía por la puerta del Valle de los Caídos a mediodía, rodeado por una lona que contenía el emblema de Franco y la laureada de San Fernando, que es la máxima condecoración que puede tener un militar.

Esa condecoración se otorga por méritos de guerra, pero no fue así en el caso de Francisco Franco. Al dictador se la dieron cuando ya era el mandatario, y fue otorgada por sus generales.

Una de las personas que ha estado presente en los trabajos de exhumación, la nieta del dictador Merry Martínez Bordiú, ha protagonizado momentos de tensión frente a la ministra de Justicia, que no ha contestado a las críticas de la familiar.

Otro de los detalles ha sido que, durante todo el proceso de exhumación y traslado, los familiares han ido anotando en una libreta todo lo que iba ocurriendo. Esa libreta ha ido pasando de mano en mano, y aún se desconoce para qué será utilizada.

El prior ha sido otro de los protagonistas de la jornada. Su indumentaria, llamada casulla, se utiliza en caso de gala, y no "en cualquier día, ni bajo cualquier circunstancia", tal y como ha explicado Jose María Rivero, que ha indicado que el eclesiástico se ha vestido de tal manera para bendecir los restos de Franco cuando salían y despedir el ataúd antes de marcharse definitivamente del Valle de los Caídos.

Tanto la ministra de Justicia como el secretario de la Presidencia y el Secretario general de la Presidencia han presenciado los hechos en un silencio sepulcral, que se ha mantenido en el helicóptero mientras se trasladaban los restos del dictador.

El protocolo ha quedado alterado en el vuelo, cuya jerarquía debería haber sido marcada por la ministra de Justicia, que debería haber ido en el centro. En dicho lugar viajaba el secretario general de la Presidencia con el objetivo de evitar el contacto con Francis Franco.

Todo en el acontecimiento estaba acotado y meditado, excepto el detalle, o así ha parecido, de meter el féretro en un helicóptero. El abogado ha tenido que empujar y ayudar para incluir el féretro en el transporte, mientras que el operativo ha funcionado acorde lo previsto en el resto de actos.

Uno de los personajes que han reaparecido en el acontecimiento ha sido el golpista Antonio Tejero, que ha sido recibido entre vítores y aplausos frente al cementerio de Mingorrubio. Allí, un grupo de franquistas se concentraba para criticar la exhumación y proclamar su opinión: "Franco está en el cielo, y de allí no le puede echar ni Sánchez ni toda esta gentuza", expresaba una de las manifestantes.

Entre las opiniones de los concentrados, se oía la palabra "profanación" y se calificaba como "una brutalidad" la exhumación del dictador.