La solidaridad es la norma en situaciones como la que se vive estos días en La Palma, donde la erupción del volcán Cumbre Vieja está arrasando con las casas, los colegios, los campos y los negocios de cientos de vecinos de la isla. Muchos son los que se han volcado ofreciendo alojamiento, ropa, comida e incluso dinero para ayudar a los palmeros más afectados. Pero en mitad de la catástrofe también ha surgido la maldad.

La Policía ha informado a laSexta de que se están produciendo saqueos en algunas de las casas que los vecinos han tenido que abandonar a toda prisa por el riesgo de que la lava se acerque a esa zona. Algunos vecinos han tenido la oportunidad de sacar lo que han podido, deprisa y corriendo, escogiendo muy bien qué salvar.

Luego, en esas mismas viviendas están entrando ladrones que están aprovechándose de la situación para robar algunas de las cosas que han quedado en las casas.

Las fuerzas de seguridad están haciendo todo lo posible para evitar que esto pase y controlan la zona para tratar de que nadie se aproveche del desalojo de todas las viviendas.

Impotencia, desesperación y tristeza entre los vecinos

Durante estos días se han vivido imágenes de mucha impotencia y rabia entre los vecinos de La Palma, que han observado sin poder hacer nada cómo sus casas, sus colegios, sus barrios y sus pueblos quedaban calcinados por la lava.

También son muchos los testimonios de palmeros que han compartido cómo se sienten tras haberlo perdido todo. "Se llevó mi casita, toda la vida que tenía ahí, todos mis recuerdos", explicaba una mujer ante las cámaras de laSexta.

Algunos viven la situación con mucha incertidumbre sin saber si su zona está en peligro. Las autoridades sí están permitiendo a muchos acercarse a sus viviendas, por las que todavía no ha pasado la lava, para recoger algunas de sus pertenencias. Los vecinos cuentan con escasos minutos para sacar lo más valioso de sus casas.

Es el caso de Antonio Brito, que reconocía ante este medio: "Tengo que arriesgarme para intentar salvar algo".