ACCIDENTE DE TREN EN CÓRDOBA

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Tragedia en Córdoba

Julio, uno de los héroes de 16 años de Adamuz: "Al llegar allí nos encontramos con gente pegando voces, gente que no sabía para dónde ir y una masacre"

Los tres, además, hicieron de mediadores y ayudaron a muchas víctimas a contactar con sus familiares. "Les dejábamos nuestros móviles para que llamaran a su familia, que supieran que estaban bien, dónde estaban y dónde podían recogerlos", ha señalado su amigo José, de 17 años.

El héroe de 16 años de Adamuz

Julio solo tiene 16 años y fue de los primeros vecinos de Adamuz en llegar al lugar del accidente. Le dijo a su madre, Elisabeth, que quería ir a socorrer a los pasajeros, y lo hizo. Todo un valiente al que ahora le queda el trabajo de asimilar lo que vio. Este martes los reyes le han felicitado por su gesto.

Junto a su madre y su amigo José, de 17 años, llegaba de pescar el domingo cuando tuvo lugar el trágico accidente de tren. Los tres fueron de los primeros en llegar a la zona y socorrer a las víctimas. "Llegamos allí, aparcamos el coche y vimos a un montón de policías y bomberos corriendo y nosotros íbamos detrás. No sabíamos lo que estaba pasando, no éramos conscientes. Y al llegar allí nos encontramos con todo lo que suponía el accidente, con gente pegando voces, gente que no sabía para dónde ir y una masacre", ha dicho el joven en Más Vale Tarde

Los dos amigos ayudaron a salir de uno de los trenes del Alvia a un niño y lo llevaron a cuestas hasta que llegaron a un lugar donde pudieron atenderla. "Lo sacamos y, antes de nada, lo sentamos en un bordillo y lo intentamos tranquilizar un poco. Él nos informó también dónde estaba su prima, su padre y los compañeros que tenía de viaje. Y luego el niño se quedó con un médico y nosotros seguimos ayudando a gente a llevarlo hasta donde estaba, que eran los servicios sanitarios, donde había que llevar gente para que lo curaran, que eran unos 800 metros de camino. Y en ese trayecto ayudamos a la gente que no podía andar, a la gente necesitada. También les dimos nuestros zapatos, a la gente que tenía frío nuestro chaquetón e intentamos hacer lo máximo", ha explicado Julio.

Mientras, su madre confirma que durante esas horas sintió miedo de que su hijo estuviera allí y se le quedara el recuerdo de todo lo que vio. "En un principio mi reacción cuando me entero que hay un accidente ferroviario y ellos querían ir e insistían, fue decirle: 'Julio, no sabemos lo que nos vamos a encontrar allí'. Yo tampoco quería que él viera situaciones así". Pero él insistió y al final dijo que sí. "Vamos ahí y, aunque sea, pues ayudamos a traer a alguien en coche, porque mucho más creíamos que no podíamos hacer", ha relatado que se dijo entonces Elisabeth.

"Cuando llegamos allí el cuerpo se transformó, cogimos los tres un impulso de querer ayudar a toda esa gente, que no podía salir, a toda esa gente que no podía andar y los tres intentamos ayudar al máximo de personas", ha agregado entonces el joven de 16 años.

Los tres, además, hicieron de mediadores y ayudaron a muchas víctimas a contactar con sus familiares. "Nos pedían los móviles y nosotros, conscientes de que no tenían nada, que lo podían haber perdido todo, les dejábamos nuestros móviles para que llamaran a su familia, que supieran que estaban bien, dónde estaban y dónde podían recogerlos", ha señalado José.

Dos días después, Julio reconoce que está tratando de asimilar todo lo que vio y lo que pasó. "Mucha gente me ha dicho que debería tratarlo mandándome mucha ayuda de psicólogos y gente especializada. Espero no llegar a ese punto y quedarme sobre todo con con lo bonito y no con esos malos momentos, con esas imágenes que no le gustaría ni deseo que vea nadie", ha dicho.

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