El 8 de diciembre de 2017, Victor Laínez era asesinado en la puerta de un bar de Zaragoza por Rodrigo Lanza. Ambos se encontraron en el interior y, al parecer, se desató una discusión.

El motivo de la pelea residiría en los tirantes con la bandera de España que llevaba la víctima, aunque la Fiscalía no lo incluye en sus conclusiones provisionales.

Cuatro días después, el 12 de diciembre, el hombre fallecía en el hospital. El abogado de la acusación, Juan Carlos Macarrón sostiene que Rodrigo Lanza mató por motivos ideológicos, mientras el acusado defiende que fue en defensa propia.

"Víctor llevaba unos tirantes con la bandera de España y el amigo que acompañaba a Lanza, Pablo Mancholas, le indicó que era un hombre de de ideología neonazi", ha explicado el abogado, que ha asegurado que esa afirmación "motivó que Lanza se dirigiera a Laínez para reprocharle que se encontrara allí porque no le gustaba que personas de esa ideología se encontraran en el bar".

La prueba forense podría ayudar a dilucidar si hubo o no legítima defensa, como alega la defensa del detenido. "La realidad es que Rodrigo Lanza, en un momento dado de cierta tensión con Victor Laínez se pudo marchar, optó por no hacerlo, y cuando Laínez ya estaba en el suelo le siguió golpeando en el suelo".

"En consecuencia, entendemos que esto estaba fuera de cualquier ideología y que fue un ataque alevoso, con ensañamiento y merecedor de la calificación de asesinato con las dos agravantes y con la agravante de cometer el hecho con motivos ideológicos", ha sentenciado Macarrón.

Rodrigo Lanza ya había cumplido una pena de prisión por dejar en estado vegetativo a un agente de la Guardia Urbana durante un disturbio en una casa okupa de Barcelona.