No tiene problemas mentales, Francisco Javier Almeida López de Castro, presunto asesino del niño de Lardero, La Rioja, es "sencillamente un monstruo que tiene una gigantesca plasticidad criminal", según ha explicado en Más Vale Tarde Manu Marlasca, jefe de investigación de laSexta.

El hombre fue capaz en 1989 de agredir sexualmente a una cría de apenas 13 años y años después, en 1998, se convirtió en el paradigma del sádico con 'el crimen de la inmobiliaria'.

Los hechos están catalogados en los libros de perfiladores criminales y de psicología criminal como el ejemplo perfecto del comportamiento de un sádico. No tiene un patrón victimológico, sino que es un criminal con el peor de los pronósticos.

Así lo dijeron ya en el año 2000 cuando fue juzgado por el asesinato de Mari Carmen López, una mujer a la que secuestró, a la que agredió sexualmente, a la que torturó y a la que terminó matando finalmente de una certera puñalada en el corazón.

Antes le había pinchado en varias partes de su cuerpo, le había hecho cortes en la vagina, se había masturbado delante de ella y finalmente, la remató en un crimen especialmente sádico.

En ese juicio el fiscal y la acusación particular calificaron el comportamiento de Francisco Javier Almeida López de Castro como "la maldad por la maldad, el colmo de la crueldad". Los psiquiatras aseguraron que no se trataba de un trastornado, advirtieron de que su nivel de peligrosidad era altísimo y de que era alguien con muchas posibilidades de reincidir.

En el 2000 cuando estaba a punto de ser juzgado, su propio abogado pidió que se mantuviera en prisión a su cliente por la peligrosidad, porque era muy probable que volviese a matar. Él, sin embargo, dio su mejor cara a la hora de dirigirse al tribunal en el turno de última palabra y pidió algo similar a un perdón, como recoge el vídeo que se incluye a continuación.