El psiquiatra forense José Cabrera ha esclarecido en Más Vale Tarde algunos de los últimos detalles que se conocen del caso de Anna y Olivia. El experto cree que, según lo que se puede desprender del informe preliminar de la autopsia de Olivia, "el edema agudo de pulmón podría indicar que las niñas, siendo tan pequeñitas, debieron de fallecer sin duda por el efecto de los tóxicos". Con todo, insiste en que faltan análisis anatomopatológicas y toxicológicos que serán definitivos para esclarecer el motivo de la muerte.

En cuanto al comportamiento de Tomás Gimeno, indica que fue minucioso en la planificación del crimen: "El odio extremo se toma su tiempo y se sirve en plato frío. Él quería hacer el máximo daño posible y su objetivo era dañar a su exmujer". "A las niñas las convirtió en objetos y posteriormente su obsesión fue tener el móvil operativo para despedirse y para dejarle claro a Beatriz, por última vez, que no volvería a ver a las niñas".

Además, ha destacado que, tras cometer el crimen, probablemente se halla suicidado. "Para un médico forense como yo, este tipo de conductas acaba siempre con la puesta final del sujeto. Hace un testamento, reparte lo que tiene y desaparece con su cinturón de plomo que estará rodeando su cuerpo en algún tipo de profundidad submarina, sin duda alguna", ha explicado.