Una década después del fin de la violencia de ETA, ¿cree Baltasar Garzón que es momento de acercar a los presos etarras lo máximo posible a sus lugares de origen? El juez, que en su momento acorraló a la banda terrorista, responde en Más Vale Tarde, donde afirma que tiene "una visión muy clara y desde hace mucho tiempo de este tema".

"Cuando la dispersión de los presos de ETA era una realidad con base a la legislación antiterrorista, tenía un sentido", ha señalado el magistrado, que ha explicado que el grupo contaba con diferentes frentes y "una estructura perfectamente establecida". "En la confrontación que hacía el Estado" contra ella, ha señalado, "tenía el sentido de dispersar esos presos".

Sin embargo, a su juicio "no tiene ningún sentido" 10 años después del cese de la violencia. "Una vez que esto ha concluido y han pasado 10 años, el régimen penitenciario tiene que ser el ordinario que para cualquier preso privado de libertad existe, es decir, una proximidad cerca de sus lugares de origen, de la familia", ha indicado.

De lo contrario, ha advertido Garzón, supone "agravar la situación" de esos reos, "simplemente por el hecho de que en su momento fueron condenados por delitos de terrorismo".

"Para mí no tiene ningún sentido", ha aseverado Garzón, que cree que acercar a los presos a sus lugares de origen "puede ser una política para que precisamente se generen esos espacios de colaboración, de encuentro y no solo de perdón pasivo, sino de perdón proactivo, es decir, colaborar hacia la finalización real de esa violencia que todavía se puede mantener en algunos estratos de la sociedad" .