El caso de la desaparición de Madeleine McCann podría dar un vuelco 15 años después. Como ha revelado el fiscal alemán Hans Christian Wolters, se han encontrado algunas pruebas en la furgoneta de Christian Brueckner, el principal sospechoso. Concretamente, se trataría de unas fibras que podrían ser del pijama que llevaba la pequeña la noche de su desaparición. En Más Vale Tarde, la criminóloga y abogada Beatriz de Vicente ha comentado cuál podría ser la relevancia de estas pruebas.

Así, recuerda que seguimos moviéndonos en el campo de las pruebas circunstanciales: "Tenemos una localización de teléfono en una zona cercana a donde despareció Madeleine; tenemos unos antecedentes penales que nos hacen pensar que es un sujeto con alta plasticidad criminal; tenemos una declaración de un compañero de celda que sería testigo de referencia; y ahora aparecen unas fibras, pero, ¿realmente pertenecen al pijama que llevaba Madeleine?", ha cuestionado la experta. Faltaría, explica Beatriz de Vicente, el nexo causal que une la desaparición y el sospechoso.

En este contexto, la criminóloga recuerda que los padres son garantes de sus hijos y que Madeleine se quedó sola con tres años en una habitación acompañada de un bebé porque sus padres se fueron de fiesta. "Esto es una evidencia y una realidad. Partimos de la base de una negligencia severa en el cuidado de los menores, y a partir de ahí hay múltiples conjeturas", ha señalado la experta.