El Opus Dei ha sido una parte fundamental de la Iglesia en las últimas décadas, sobre todo desde la decisión del papa Juan Pablo II en 1982 de ascenderlos a 'prelatura personal'. Es decir, de convertirlos en una congregación que sólo tenían que rendir cuentas de las actividades de su diócesis ante el Papa.

La Obra consiguió en apenas 17 años que su fundador, José María Escrivá de Balaguer, fuera santificado. Habría conseguido dos milagros para ello: curar a una enferma de cáncer y a un doctor enfermo de radiodermitis. Pero no solo ha conseguido elevar a Escrivá de Balaguer a lo más alto: también colocar a miembros suyos en puestos muy relevantes del escalafón eclesial.

Por ejemplo, fueron capaces de colocar a un laico en la portavocía del Vaticano: Joaquín Navarro Vals, entre 1984 y 2006. Ahora, sin embargo, Francisco ha decidido retirarles ese privilegio.