Georgina Rodríguez ha confesado que alucina con que la gente se extrañe a la hora de verla comer, porque como reconoce en la segunda parte del reality sobre su vida que puede verse en Netflix come "sin miedo y con placer". En su jet privado, de hecho, nunca faltan los embutidos y tiene siempre reservas de jamón, especialmente de una marca española de la que es fanática.

El presentador de Más Vale Tarde asegura que lo que le sorprende realmente es que "una influencer con 40 millones de seguidores no esté recomendando comida macrobiótica en sus redes sociales y que coma como una persona humana y normal". "Hay que reconocérselo", ha coincidido la colaboradora Afra Blanco, quien reconoce que es "sano que promocione comer" y más aún si es el producto local.