Comprometido con su música y sus palabras
Manuel Carrasco carga contra la extrema derecha y su discurso racista: "Intentan engañar a la gente y por desgracia, la gente cae"
Manuel Carrasco muestra su cara más comprometida, tanto como en sus canciones, y denuncia los discursos racistas de la extrema derecha en este primer programa de la nueva temporada de Lo de Évole.

En el barrio en el que creció Manuel Carrasco, nadie había ido a la universidad. O al menos, él no conoce el caso. En los ochenta y noventa "había de todo", incluidas la cocaína y la heroína, y él vivió deprisa hasta los 20 años, cuando entró en Operación Triunfo y se alejó de la "mala vida".
En su infancia vivió con su familia en una casa de una habitación, donde dormían los siete: él, sus cuatro hermanos y sus padres. "Íbamos a los trabajos duros para ganar unas perras, porque teníamos muy poco", rememora junto a Jordi Évole en un pub londinense, con una Candem entre sus manos, en este primer programa de la nueva temporada de Lo de Évole.
Su padre era marinero y pasaba largas temporadas en el mar. Su madre tiraba adelante de ellos y además trabajaba recogiendo fresas. Sus hermanos y el se dedicaban a la pintura "en obras, subidos a andamios..." También iban a mariscar, a coger coquinas y venderlas.
Y a los nueve años, le atropelló un coche. Tras el accidente, tuvo que llevar un corsé durante dos o tres años, pero le indemnizaron con un millón de pesetas que les sacó del atolladero.
La infancia de los hijos de Manuel Carrasco
Ahora, por suerte, la infancia que disfrutan sus hijos en nada se parece a la suya. Ellos no tienen que buscarse la vida como hizo su padre. "Tus hijos tienen que tener compañeros en el colegio, hijos que no han tenido sus padres la vida que ha tenido el suyo. Hostia, eso siempre es una influencia. En el cole, lo que escuchas allí y depende de con quién te muevas... yo qué sé. Te llega un hijo tuyo del cole y te dice: 'Papá, los menas esos son unos delincuentes'", le plantea el presentador en un caso hipotético.
"Con mis hijos no me pasa. Mis hijos son pequeños además todavía, yo no veo ese ambiente, pero eso no solo puede pasar en ciertas élites, también pasa en el pueblo llano", reflexiona el cantante sin perder de vista sus orígenes.
"A veces es complicado tener que discutir con gente cuando ves una cosa tan clara. Y lo de los menas, por ejemplo, lo que dicen de los inmigrantes que nos quitan el trabajo y todo eso que manda como discurso la extrema derecha normalmente... Fuimos un pueblo emigrante nosotros, ¿cierto o no? Nos fuimos. ¿De qué estamos hablando? Realmente es intentar engañar a la gente con lo más básico, y la gente cae por desgracia", añade.
La canción improvisada sobre Gaza que conmovió a Moreno Bonilla
Perdón si me pongo serio. No es para menos la cosa. Mientras brindan con un vino, la hipocresía se engorda. A los líderes del mundo, a los que mueven los hilos, cada cosa por su nombre: da igual el bando, si matan son asesinos. ¿Qué culpa tiene el abuelo? ¿Qué culpa tiene su mare? ¿Qué culpa tiene la gente para tanto miserable? Si la política sirve para cambiar los destinos, no sé a qué estáis esperando para acabar con el llanto de los niños palestinos. El mundo lo está gritando: queremos paz en la tierra y que caigan los tiranos y acaben las putas guerras.- Bulería hipocresía, de Manuel Carrasco.
En el concierto en el que Manuel Carrasco conquistó a Jordi Évole, cantó una canción improvisada sobre Gaza, recuerda el periodista.
"La canté ese día y un año antes, en el Bernabéu. También lo hice en la gala de los Grammy no hace mucho", puntualiza Carrasco. En todas esas ocasiones se le acercaron personas a decirle, como en una confidencia, que pensaban lo mismo que él. "Coño, pues dilo", les contestaba.
Y uno de ellas fue Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía. "Y lo dijo a los o tres días", recuerda. "Le sentó eso muy bien a Díaz Ayuso", ironiza Évole.
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