Cientos de drogadictos acuden, puntuales, día tras día, a los barrios periféricos de Philadelphia. En las calles van buscando su dosis, deambulando antes o después de drogarse.

No es una escena de los peores momentos de la crisis del caballo: las imágenes se repiten cada día, empezando por hoy mismo. El motivo: la adicción a la heroína o fentanilo, un medicamento derivado del opio igual de letal. Un fármaco que ha originado toda una epidemia de consecuencias devastadoras en Estados Unidos y de la que habla Víctor Méndez en su libro 'Traficantes de la muerte'..

Las cifras hablan por sí solas. El OxyContin, nombre de ese medicamento opiáceo, ha sido el detonante de una adicción que se ha cobrado 500.000 vidas. Detrás está la farmacéutica Purdue, propiedad de los Sackler, una dinastía de grandes filántropos estadounidenses, que logró que el Gobierno de EEUU aprobara el medicamento pese a su enorme potencial adictivo, y que los médicos lo recetaran.

El resultado: un negocio de 35.000 millones de dólares y las calles llenas de yonquis en busca de sus dosis.

Un poderoso calmante

La farmacéutica de los Sackler desarrolló un remedio tremendamente efectivo para el dolor, pero tremendamente adictivo. Por eso los doctores solo lo recomendaban para el dolor máximo, en casos de cáncer o de quien va a morir.

Pero los Sackler vieron negocio aquí y ocultaron informes negativos, potenciaron los buenos, pagaron a los médicos para que lo recomendaran. Todo para potenciar el medicamento. En pocos años pasó a ser algo que apenas se dispensaba a triplicar sus recetas.

Los Sackler, repudiados y obligados a pagar

Lo cierto es que la familia Sackler va a pagar por haber convertido a millones de estadounidenses -principalmente blancos puesto que se minusvaloraba el dolor de los negros y no se les recetaba apenas- en adictos. Ha llegado a un acuerdo con las autoridades y pagará 3.805 millones de euros para paliar esto. Además, aceptan desmantelar su empresa farmacéutica.

Todo esto ha hecho que se vea afectada su fama: museos y universidades ahora reniegan de sus ayudas. Pero mantendrán su fortuna. Tienen unos 9.132 millones de dólares, según Forbes. Movieron 25.368 millones de euros con su medicamento.

Pero ahora, para solventar el daño se necesitan 66.628 millones de euros. Para paliar el daño médico, el daño social, el daño a la economía... De momento han recaudado en 25.905 millones de euros.