El fútbol va entendiendo que el racismo merece un castigo y por eso, los racistas empiezan a pagar por sus actos en un terreno de juego. Ha ocurrido que la UEFA ha sancionado con un partido a Marko Arnautovic, jugador de la selección austriaca por un gesto.

En mitad del partido, el futbolista formó con los dedos de su mano una 'W', y con el índice, el pulgar y el brazo formó la letra 'P'. La primera corresponde a la palabra 'white' (blanco en español), y la segunda a 'power' (poder). Es un gesto supremacista que Marko Arnautovic dedicó a otro futbolista, Ezgjan Alioski.

Arnautovic es austriaco de nacimiento, pero sus raíces son serbias. Y allí está el origen de todo, porque la víctima del gesto racista de Arnautovic es un jugador de Macedonia del Norte de origen albanés. De hecho, además del gesto, le insultó usando la expresión 'shiptar' que los serbios ultranacionalistas dicen a los albaneses cuando quieren despreciarlos.

La única parte buena de esta historia es la que deja otra imagen, la del el futbolista David Alaba, capitán de Austria, intentando callar a su compañero Arnautovic. Como demostró en pleno partido, la actitud de su compatriota no le gustó nada y afortunadamente ya ha sido amonestada, aunque la UEFA no ha confirmado si la sanción ha sido por los insultos.