El enemigo inesperado
El portaaviones más letal del mundo puede con misiles, aviones y explosiones… pero no con un váter atascado
Sí, pero... Sus 600 inodoros y 400 kilómetros de tuberías se atascan todos los días por papel higiénico, camisetas y depósitos de calcio del agua de mar, obligando a fontaneros a bordo y a limpiezas de cientos de miles de euros. Ni la alta tecnología puede con un váter rebelde.

El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande y avanzado del mundo. Un monstruo de acero nuclear capaz de llevar 90 aeronaves, 6.000 militares, misiles y todo tipo de armamento. Puede resistir impactos que hundirían otros barcos, navegar durante meses, incluso años, sin pisar puerto, y ha costado 11.000 millones de euros.
Y, sin embargo, según 'El Confidencial' tiene un problema… los baños se atascan. Sí, los 600 sanitarios del barco sufren averías a diario, desde que el buque entró en pleno funcionamiento en 2023.
¿Qué pasa realmente en el "portaviones más letal del mundo"?
El problema no es menor: los 400 kilómetros de tuberías que conectan los baños se atascan continuamente. ¿Por qué? Porque los marineros, a veces sin querer, echan cosas que no deberían tirar: camisetas, cuerdas, y sí, incluso papel higiénico común. Todo esto tapona el sistema de succión.
Pero hay más. La válvula de descarga se estropea con facilidad y la succión no siempre da para tantos usuarios. Cuando hay mucha gente utilizando los baños a la vez, el sistema no puede con todo. Esto hace que todos los días haya una llamada al fontanero del barco, y en los peores días, hasta 50 llamadas diarias.
Una avería de un solo inodoro puede inutilizar parte o todos los sanitarios, y repararlos lleva entre una hora y hora y media. Desde que el buque está activo, el fontanero interno no ha sido suficiente: en 42 ocasiones han necesitado ayuda externa, una vez cada 23 días de media.
El problema son las tuberías
El Gerald Ford usa tuberías más estrechas que los portaaviones anteriores, y para colmo, se estrechan aún más con el funcionamiento. El sistema de succión es nuevo, similar al de los aviones, pero requiere agua de mar.
Y aquí entra el enemigo invisible: el calcio que se adhiere a las paredes de las tuberías por el contacto entre agua de mar y orina. Esto reduce aún más el diámetro de las tuberías y provoca los atascos constantes.
¿Se puede arreglar?
Sí, pero no es sencillo. Hay que usar ácido para eliminar el calcio, lo que deja las tuberías como nuevas. Pero no se puede hacer en alta mar: el ácido es contaminante y no se puede verter al mar, por lo que hay que ir a puerto.
Cada limpieza cuesta 339.000 euros, y desde que el barco entró en servicio se ha purgado diez veces, cada 100 días de media. Esto supone un gasto total de más de tres millones de euros, además de tiempo perdido. Un portaaviones pensado para navegar constantemente ahora tiene que regresar a puerto solo para sus baños.
¿Solución temporal?
Por ahora, la Armada estadounidense recurre a parches continuos: más personal de fontanería y reparaciones diarias. A largo plazo, podría ser necesario rediseñar todo el sistema, pero eso llevará años y dinero.
El mensaje es claro: incluso el barco más poderoso del mundo puede verse frenado por un problema tan cotidiano como un inodoro atascado. La alta tecnología no siempre puede con las cosas más simples… y el Gerald Ford lo está comprobando cada día.