Miguel Bosé. Un personaje controvertido del que conocíamos su faceta artística, pero que durante la pandemia nos ha sorprendido a todos con su negacionismo del coronavirus, manifestando públicamente su rechazo a la mascarilla y también a las vacunas.

Hasta ser entrevistado por Jordi Évole, una conversación que se emitirá este domingo, Bosé llevaba cinco años de silencio, sin conceder ninguna entrevista en España. Un tiempo en el que el cantante ha vivido un lustro muy complicado, sin discos, con pocos conciertos y muchos problemas personales.

El primero: su salud. Un aspecto que ha despertado una enorme preocupación en los últimos tiempos, a raíz de un vídeo que el cantante publicó para despedir el año 2018, prácticamente sin voz. Posteriormente borró el vídeo, pero la polémica ya estaba servida.

También su relación con la prensa ha atravesado momentos tensos a lo largo de su carrera, tensión que se agravó cuando tuvo hijos y quiso alejarlos de los medios. Se fue a Panamá, pero su intimidad voló por los aires cuando su expareja, hace tres años, desveló la relación, la separación y batalló por la custodia de los hijos de ambos. En esa lucha, dos de los niños acabaron lejos de él, en Valencia.

Por otra parte, el artista ha sido un abanderado de la lucha contra el VIH. Sin embargo, hace dos años le excluyeron de la gala benéfica que él mismo organizaba.

También ha sido controvertida su postura sobre la situación política en Venezuela. En 2019, enviaba un mensaje al mandatario venezolano Nicolás Maduro, en el que le tachaba de "asesino criminal del pueblo venezolano". Bosé defendía que la ONU no actúa en Venezuela y comenzó a 'buscar' a la alta comisionada Michelle Bachelet, en un extraño vídeo en el que susurraba su nombre con voz tenebrosa en la oscuridad, como puedes ver en el vídeo que ilustra esta noticia.

También en el plano económico ha sufrido dos duros golpes en los últimos cinco años: rompió de forma abrupta con la que era su mánager y amiga Rosa Lagarrigue y en 2018 apareció en la lista de grandes morosos de Hacienda. En 2019, ya no estaba, había pagado, pero se lo siguen recordando, posiblemente porque previamente se había preciado precisamente de pagar sus impuestos.

A todos estos problemas hay que sumarle dos durísimos golpes: la muerte de su madre, Lucía Bosé, tras ser juzgada y absuelta por el supuesto robo de un Picasso, y la de su sobrina Bimba.