"Hackeo" a nuestro cerebro
"Guerra cognitiva", la nueva arma de los gobiernos para manipularnos y que defendamos sus intereses
Muchos gobiernos emplean esta nueva forma de hacer la guerra que lleva al extremo la desinformación y la propaganda para modificar la forma de pensar de la población, de tal manera que empiecen a difundir su argumentario y sus narrativas.

Resumen IA supervisado
En un mundo cada vez más conectado y convulso, la "guerra cognitiva" se ha convertido en una herramienta clave para los gobiernos, que buscan manipular la percepción pública y convertir a las audiencias en soldados de sus causas. Estados Unidos, por ejemplo, intenta convencer a Groenlandia de que su futuro está mejor asegurado con ellos que con Dinamarca, utilizando emisarios como Jeff Landry para identificar colaboradores. China y Rusia también emplean estas tácticas: China controla el contenido en TikTok para favorecer sus intereses, mientras que Rusia utiliza la "desestabilización low cost", como se vio en Suecia, donde un incidente diplomático fue orquestado para crear caos. La guerra cognitiva actúa como una "epidemia zombi", propagando ideologías y movilizando a seguidores globales, incluidos líderes como Javier Milei, Viktor Orbán y Santiago Abascal.
* Resumen supervisado por periodistas.
En un mundo cada vez más convulso y conectado, los gobiernos llevan a otro nivel la propaganda, la desinformación y las técnicas de polarización a través de la conocida como "guerra cognitiva", que "hackea" nuestro cerebro.
Se trata de una nueva forma de hacer la guerra con la que un gobierno busca que las audiencias se conviertan en soldados de su ejército. Es decir, modificar su forma de pensar de tal manera que empiecen a difundir su argumentario y sus narrativas.
Un claro ejemplo es Groenlandia. Antes que invadirla o comprarla, Estados Unidos busca convencerla de que son la mejor opción para su futuro. Básicamente, dicen que mientras Dinamarca les da trineos, EEUU pondrá a su disposición al ejército más temible del mundo.
El Gobierno de Trump quiere hacer creer a los groenlandeses que nadie les va a defender como ellos. Para ello, ya están manos a la obra. Han creado la figura de Jeff Landry, enviado especial en la isla, que está identificando entre los pocos habitantes de Groenlandia, quiénes serían colaboracionistas.
Pero EEUU no es el único país en emplear esta táctica. Por ejemplo, China quita y pone en TikTok contenidos, en función de si benefician a Pekín.
Rusia también emplea la guerra cognitiva, aunque a su manera. En su caso, el gobierno es experto en la llamada 'desestabilización low cost', que consiste en crear caos prácticamente a coste cero.
Un ejemplo de sus tácticas ocurrió en Suecia. En 2023, momento en el que el país nórdico pidió entrar en la OTAN por sentirse amenazada tras la invasión de Ucrania, se difundieron imágenes de un hombre quemando un Corán frente a la embajada de Turquía en el país.
Inmediatamente, Turquía se opuso. Aunque finalmente se supo que el autor de la quema era supuestamente un agente al servicio del Kremlin y Suecia se convirtió en miembro de la OTAN, el suceso supuso semanas de tensión diplomática.
La guerra cognitiva funciona como una 'epidemia zombi' que busca infectar a nuevos soldados. Cuando Trump lanza sus mensajes 'antiwoke', o antiinmigración, inmediatamente un ejército mundial ultraderechista se pone a su servicio replicando sus posturas. Ahí están Javier Milei, Viktor Orbán o, en el caso de España, Santiago Abascal.
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