Europa presiona, España piensa
Groenlandia, la ley y el Congreso: el rompecabezas político del Gobierno de Sánchez para enviar tropas
Los detalles El Gobierno quiere mandar tropas a Groenlandia, pero la Ley de Defensa Nacional exige permiso del Congreso y los socios políticos ponen obstáculos. Por eso Sánchez estudia fórmulas como despliegues por turnos o maniobras de apoyo, intentando cumplir la ley sin provocar polémica interna.

Europa se está moviendo rápido en Groenlandia, pero España todavía no sabe qué hacer. Francia ya ha enviado a más de 40 especialistas en montaña. Alemania aporta 13 soldados, incluyendo una unidad de reconocimiento capaz de operar eurofighters. Suecia ha enviado a tres militares, Noruega y Finlandia a dos, Reino Unido a uno, Países Bajos otro, y Estonia ha mostrado su disposición. Todo esto se suma a los 200 soldados permanentes de Dinamarca y los hasta 200 militares estadounidenses, que cuentan con la base más grande de la isla. ¿Y España?
Nuestro país cuenta con el Regimiento América 66 del Ejército de Tierra, 513 militares especializados en montaña, combate urbano, operaciones nocturnas y respuesta ante amenazas nucleares, biológicas y químicas. Estas tropas ya han operado en Bosnia, Albania o Afganistán y están listas para actuar en condiciones extremas. Pero enviarlas a Groenlandia no es tan sencillo.
El dilema de España es doble: por un lado, la necesidad de participar en la respuesta europea; por otro, la dificultad de hacerlo sin abrir otra grieta política interna.
Según la Ley de Defensa Nacional, cualquier misión de la OTAN fuera de la defensa directa de España requiere autorización del Congreso. Incluso en caso de urgencia, el Gobierno debe pedir permiso lo antes posible o informar a posteriori. Esto incluye misiones de paz o despliegues en zonas de tensión, como Ucrania o Gaza.
Y aquí empieza la complicación: con un Parlamento fragmentado, no hay consenso fácil. Sumar pide tiempo, el PP espera hasta la reunión de su líder con Sánchez, Podemos califica cualquier despliegue como "absolutamente inútil" y ERC apuesta por la vía diplomática. Entonces, ¿puede España enviar tropas sin pasar por el Congreso?
Podría intentarlo presentando la operación no como misión, sino como maniobras o ejercicios de apoyo a Dinamarca. La idea sería desplegar contingentes pequeños y por turnos, sin presencia sostenida, bajo el paraguas de la UE y aprovechando la presencia marítima española ya en la zona. Una fórmula que permitiría participar sin saltarse la ley y sin provocar un choque político interno.
El dilema es claro: España tiene tropas listas, aliados europeos esperando su participación, y la necesidad de demostrar liderazgo europeo. Pero cualquier decisión pasa por un complicado equilibrio entre seguridad internacional y política doméstica. Una decisión difícil… y cara, tanto dentro como fuera de España.
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