La equivocación del diputado del PP, Alberto Casero, que se ha confundido al votar telemáticamente 'sí' a la convalidación de la reforma laboral, resultando su voto decisivo para sacarla adelante, no es el primer error de voto en el Congreso de los Diputados. De hecho, los ha habido más llamativos si cabe.

En 2017, Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, se equivocó y votó 'no' a sus propios presupuestos. Pedro Sánchez, en 2015, cuando estaba en la oposición, votó a favor de la ley del aborto del Partido Popular.

Otro ejemplo. Hace menos de tres meses, el entonces ministro José Luis Ábalos se confundió y acabó sin votar al polémico magistrado Enrique Arnaldo al Tribunal Constitucional en contra del criterio del PSOE y del suyo propio.

Pero ha habido más. Pablo Iglesias, como secretario general de Podemos, se equivocó y votó por error dos veces a favor de los Presupuestos de Rajoy. En ese Gobierno, su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaria, reprobó a su propio ministro de educación, a José Ignacio Wert, también por error.

Rosa Diez, fue un paso más allá. Defendió durante años su reforma de la Ley Electoral y cuando tuvo que votarla se equivocó y voto en contra.

Estas son algunas de las muchas equivocaciones en el Congreso, y solo hay una cosa que las une a todas: el voto nunca se modificó después. Lo que se votó fue lo que se aprobó, aunque los diputados dijeran que se habían equivocado.