Sanidad ha confirmado este martes más de 25.000 nuevos casos de coronavirus, coincidiendo con la ola de frío que asola España. ¿Cómo pueden influir las gélidas temperaturas en la evolución de la pandemia?

Lo cierto es que el frío beneficia al coronavirus, ya que este, como otros virus respiratorios, se conserva mejor y se transmite más en estos ambientes.

Pero hay otro factor que favorece al virus de la COVID-19: nuestro comportamiento al bajar las temperaturas. Y es que, al desplomarse las temperaturas, la vida se traslada al interior, aumentan los contactos y, con ello, el riesgo de contagio.

En este sentido, lo mejor es quedarse en casa con nuestra burbuja de convivencia. Si socializamos y además lo hacemos en lugares interiores, aumentamos el riesgo.

En cualquier caso, la ventilación es muy importante: el CSIC recomienda ventilar cinco veces cada hora y es preferible abrir poco tiempo muchas veces. Ventilar cuando no hay gente, en cambio, no es muy útil y el calor se escapa.

¿Y las aglomeraciones en el metro?

Otro efecto que ha tenido la borrasca Filomena es que muchos conductores han tenido que abandonar sus vehículos y acudir al trabajo en transporte público. Por este motivo, se han vuelto a registrar aglomeraciones en el Metro de Madrid y esta mayor afluencia también puede suponer una fuente de contagio.

Y es que las mascarillas no siempre se usan adecuadamente y, aunque los vagones cuentan con ventilación, esto sirve de poco si no se guarda la distancia, ya que el aire que exhale una persona infectada puede ser respirado por otros viajeros que estén muy cerca antes de que se lo lleve el sistema de ventilación.

Por este motivo, la recomendación en estos momentos en que existen pocas alternativas al Metro es que los pasajeros lleven mascarilla de tipo FFP2.