Son momentos clave para la renovación de órganos judiciales como el Tribunal Constitucional, pero, ¿por qué es tan importante su composición?

Los jueces que formen parte de él tienen la última palabra sobre cuestiones muy trascendentes para nuestras vidas: por sus manos van a pasar materias controvertidas que están aprobando las Cortes y contra las que la derecha y la extrema derecha han presentado recursos.

Ejemplo de ello es la ley de la eutanasia, contra la que PP y Vox han presentado recursos ante el Constitucional, cuyos miembros acabarán redactando una sentencia en la que decidan si esa norma es constitucional o no lo es. Los jueces de este tribunal tendrán que dirimir, además, el recurso que presentaron los 'populares' contra la ley del aborto hace más de una década.

Los nuevos magistrados que se nombren deberán también decidir sobre los recursos de PP y Vox contra la nueva ley educativa, así como sobre el de la formación de Santiago Abascal sobre la ley de infancia y adolescencia. Sus decisiones, en suma, marcarán el futuro de nuestro país, que dibujarán sus mayorías, más conservadoras o más progresistas.

Precisamente, uno de los dos magistrados del Constitucional que el Gobierno quiere renovar ahora es su presidente, Pedro González-Trevijano, que recientemente defendía en una entrevista con 'El País' que la mayoría de los juristas son conservadores porque el propio Derecho también lo es.

Tenemos, por otra parte, la experiencia reciente de lo ocurrido en Estados Unidos con el aborto: allí, el Supremo revocaba hace unos meses un derecho asentado desde hacía más de medio siglo con los votos de jueces conservadores. Su mayoría ultraconservadora, impuesta por Donald Trump, también ha ampliado recientemente el derecho a portar armas.