Cerca de 26 horas después de que ingresen a La Veneno en el hospital, la Policía acude a su domicilio. "Lo primero que se encuentra la policía al llegar al domicilio es la puerta de la entrada forzada y abierta y nada más entrar encuentran sangre en casi todas las estancias del domicilio", indica Óscar Tarruella, criminólogo contratado por la familia para investigar la muerte de Cristina Ortiz.

Y es que la Policía encontró sangre cerca del sofá del salón, en la habitación junto a varias cajas de medicamentos, al lado del cabecero y también en el colchón, a los pies de la cama, en el suelo del cuarto de baño, en el inodoro y en la pila del lavabo, con la forma de una mano. Así, recogen hasta ocho evidencias de sangre en la casa de Cristina y aseguran en el informe que Cristina presenta diversos hematomas de diferentes tamaños en las piernas, rodillas y pies.

La Policía también toma muestras bajo las uñas. "Sin embargo, el resultado no lo sabremos hasta un año y medio más tarde porque el caso se archiva nueve días después de la muerte", critica el criminólogo.

"Desconocemos por qué ocurrió esto, pero lo que es curioso y debería haber dado resultado a la apertura de oficio del mismo caso es el hecho de que la Unidad Central de la Policía Científica emitiese un informe en el que se determina que bajo las uñas no había ADN de un posible agresor, pero en el colchón del dormitorio se encuentran muestras de sangre de una tercera persona desconocida, de la cual jamás se hizo un cotejo ni de Alín ni de otros encartados en las diligencias", denuncia.